A vueltas con Ómicron

Gente con mascarilla pasea por las calles de Vigo.
Gente con mascarilla pasea por las calles de Vigo.
Marta Vázquez Rodríguez / Europa Press

1 de diciembre, quedan 23 días para Nochebuena y aquí estamos, sin saber si encendemos todas las alarmas y nos ponemos en lo peor o si nos tomamos la amenaza de Ómicron con calma, siendo prudentes y no sobreactuando. La verdad es que ni siquiera escuchando a la OMS sabes muy bien qué hacer, porque te dice lo mismo y lo contrario cada día. Por un lado pide no bajar la guardia, alerta sobre el "alto riesgo" de esta nueva variante de la que sabemos todavía muy poco y, al mismo tiempo, nos riñe a Europa por habernos blindado ante la llegada de viajeros del cono sur de África y haber aislado así a Sudáfrica. Seguramente sea miedo a acabar pecando de prudencia ante lo que pueda venir, y prefieren nadar en ambos discursos no vaya a ser que luego la hemeroteca les sepulte.

Los datos son los que son. Hay más contagios, en algunas comunidades estamos en cifras inasumibles. Pero también es cierto que los ingresos hospitalarios siguen estables y, lo más importante, no hay más muertes, de momento. Eso en España, fuera es otra película. Puede que estemos entrando en esa fase que nos aventuraron los epidemiólogos y expertos, que el virus se quedará con nosotros por mucho tiempo, quizás para siempre, adaptándonos a él y él a nosotros. Será un virus más, que apenas generará muertes, no más que cualquier otra enfermedad respiratoria, y ante el que, seguramente, tendremos que vacunarnos cada año, como la gripe.

Pero hasta que eso llegue, si es que llega, quedan sustos todavía por el camino. Y uno va a ser sin duda este, Ómicron. Europa empieza a temer que la subida de contagios en países como Alemania, Bélgica o Austria lastre la recuperación económica. Las Navidades estaban marcadas en el calendario de muchos negocios como el principio del fin de esta pesadilla, y ahora mismo todo queda en el aire. Muchos viajes de escapada de este puente han tenido que ser cancelados. Fiestas de empresa que también se han decidido aplazar, no vaya a ser. Y ahí está el problema. Que llevamos meses, muchos, pensando en el "no vaya a ser". No vamos a hacer tal proyecto, no vaya a ser; no quedes con tal grupo, no vaya a ser. Y la vida se nos pasa mientras tanto.

Para muchos la posibilidad de unas Navidades otra vez sin ver a los suyos es lo más parecido a una pesadilla. Y con razón. Y seguramente ese escenario no se acabe dando. Pero para eso hace falta acelerar las vacunaciones de refuerzo de los mayores de 60 años y empezar cuanto antes con los menores de 12 años, ahora mismo, el grupo con más contagios. Que se lo digan a los cientos de padres que estas semanas se encuentran con sus hijos confinados por positivos en clase.

Sea o no Ómicron la séptima, novena o decimocuarta ola, habrá que seguir haciendo bien las cosas, es decir: ser muy rigurosos con las mascarillas, seguir manteniendo la distancia y seguir evitando situaciones de riesgo. No hay otra.

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