Las jaulas de la Navidad

Migrantes centroamericanos ubicados en el albergue '“Contra viento y marea', en la frontera de EE UU con México.
Migrantes en un albergue en la frontera de EE UU con México.
Alonso Rochin / EFE

Bravo por quien haya tenido la idea. Bravo, porque hay que ser muy valiente para realizar una protesta así, con tanto significado y con esa elegancia, en un momento tan delicado y en un país en el que también las posiciones se van polarizando.

En una iglesia metodista de Claremont, en Los Ángeles, California, han preferido prescindir de luces, abetos, bolas de Navidad y Santa Claus para focalizar su decoración navideña en la situación que viven miles de inmigrantes unos pocos kilómetros más abajo, en la frontera con México. Han colocado tres jaulas separadas unos metros entre ellas. Dentro, la Virgen María en una de ellas, en otra el pesebre del Niño Jesús y, en la tercera, San José. Tres jaulas con esas figuras a tamaño real que impactan. Es el objetivo. Representar así la realidad de muchas familias migrantes que llegan a Estados Unidos. La política migratoria de Trump lleva meses separando a familias, dejando a menores solos, en centros de acogida, sin entender el idioma y enfrentándose a una situación terrible de impotencia y desconcierto. Muchos pequeños creen que sus padres les han abandonado, algunos se enfrentan a todo el trámite judicial solos, en una sala vacía, ante un juez. No saben que igual a sus padres los han deportado o están en otro recinto a cientos de kilómetros intentando reencontrarse con ellos. Situaciones dramáticas que a veces tienen el peor de los finales. El otro día mostrábamos las imágenes de un menor que murió en una de esas ‘jaulas’ mientras sufría convulsiones por culpa de la fiebre. Los agentes que lo custodiaban no hicieron nada y el menor murió solo, tirado en esa celda.

"La Navidad no es una competición como la entienden el alcalde de Vigo o el de Madrid por ver quién pone más LED"

Hay varias formas de encarar las fechas que tenemos ya encima. Con un frenesí de alegría, color, luces, compras compulsivas, reuniones, cenas de empresa, de familia, de amigos, de excompañeros de facultad, de vecinos, de papás del cole, de papás y mamás del fútbol, del rugby, etc., etc., etc. O teniendo conciencia de qué celebramos, por qué lo celebramos y si realmente creemos lo que celebramos. La Navidad no es el árbol, no son las luces. No es una competición como la entienden el alcalde de Vigo o el de Madrid por ver quién pone más LED en las calles. No se trata de brillar así. La Navidad es una festividad católica que nos sirve a muchos para recuperar tradiciones, generar un ambiente más solidario, más cercano, repensar un poco qué hacemos cada día...

En un comunicado, la mujer que dirige esa iglesia ha explicado que con esas jaulas ha querido representar a la familia de refugiados más conocida del mundo. Y se pregunta qué pasaría si hoy, esa familia, María, José y un bebé recién nacido, intentara entrar en Estados Unidos. Seguramente, acabarían así, como los han colocado, metidos en jaulas y separados.

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