Ensayo contra el acoso escolar

Quaden Bayles entra de la mano de dos jugadores, con el balón en sus manos.
Quaden Bayles entra de la mano de dos jugadores, con el balón en sus manos.
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Su sonrisa de oreja a oreja es el mejor final para una historia que nos conmovió a todos. En la imagen, se le ve de la mano de un tiarrón del equipo de rugby de sus sueños; lleva unos cascos para protegerle del atronador ruido del estadio y en su mano izquierda sujeta un enorme balón de rugby.

Quaden, el niño cuyas lágrimas pellizcaron en el alma a medio mundo, pidiendo una soga para suicidarse, desesperado porque en el colegio, un día más, sus compañeros se habían burlado de él, era ovacionado este fin de semana por miles de personas. Salió al terreno de juego de la mano del capitán. Al principio un tanto asustado, ¡aquello era un sueño! Quaden quiere ser jugador de rugby profesional y si en algún deporte se pueden cumplir los sueños es en este.

Quaden acabó haciendo el saque de honor y viendo el partido junto a sus ídolos. Comentando las jugadas, aplaudiendo en cada ensayo y sufriendo cuando el equipo contrario marcaba. No importó mucho que su equipo perdiera. Aquel había sido el mejor día de su vida. Lo dijo su madre. Su sonrisa borraba las lágrimas de dos días antes.

Su desesperación, su impotencia y la de su madre fueron una patada en la boca del estómago. Admito que me costó ver el vídeo. Es desgarrador. Pero tan necesario... Su madre pedía ayuda a todos, pedía educar en valores a nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestras familias para evitar el acoso escolar y el dolor de niños como Quaden. 

Ellos llevan meses pasando por lo mismo cada día y la semana pasada decidió decir basta: utilizó las redes sociales para denunciarlo. En el colegio nadie los escuchaba hasta que grabó ese vídeo dentro de su coche. No era la primera vez que Quaden, con 9 años, hablaba de quitarse la vida. De hecho, lo ha intentado ya alguna vez. No es fácil para un niño tan pequeño sufrir las burlas de sus compañeros de clase cada día, recibir insultos e incluso golpes cuando salen al patio. 

Su madre ha sido testigo de esas situaciones, lo vio el otro día cuando llegó al colegio y prefirió esperar a llegar a su coche para grabar ese vídeo de Quaden. Actores de Hollywood le enviaron mensajes de apoyo, algunos se han ofrecido a pagarles viajes a Disneyland. Quaden sólo tiene 9 años y sólo quiere ser un niño más, aunque sepa ya, desde tan pequeño, que no será fácil. El fin de semana salió a un estadio lleno de gente, con sus ídolos, a ver el deporte de sus sueños.

Pero el lunes ha tenido que volver a enfrentarse a su realidad, la de un patio hostil. Tras el partido, una periodista le preguntaba qué les diría a sus compañeros de colegio o a otros niños que están en su misma situación: "Que, cuando llegue un niño nuevo al colegio, sean amables con él, hablen con él, háganse sus amigos". Nada más que añadir.

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