El que marca el paso

Imagen del caos en el Brasil-Argentina.
Imagen del caos en el Brasil-Argentina.
EFE

En Brasil y Argentina el fútbol es casi, casi una religión. Y más cuando se trata de su selección. Un partido es casi un duelo a muerte contra quien sea, es una cuestión de honor, de orgullo, más si es contra el eterno rival, con el que luchas desde hace siglos por coronarte como el supremo máximo rey del mundo mundial. El país entero se viste la camiseta. El país entero salta al césped con los suyos. Así que lo que pasó el domingo era mucho más que una imagen insólita, era casi, casi una cuestión de estado.

Que la Covid se ha marcado ella solita unos cuantos hitos lo sabíamos desde hace tiempo. Lleva un año, efectivamente, coronándose con lo más grande: con haber encerrado al mundo entero durante 3 meses, con haber dejado ciudades vacías... Hay imágenes icónicas que, para siempre, estarán ya vinculadas a esta pandemia. Nueva York vacía, Venecia sin turistas, aeropuertos cerrados… Y una de esas imágenes, la vivimos en directo el domingo, durante el partido entre Brasil y Argentina.

Y ninguno entendía ni daba crédito a lo que estaba pasando: unos señores, con mascarilla, pantalón azul y polo blanco invadían el césped… ¡y paraban el partido!

Sobre el césped, los hombres de los que todo el mundo habla y que todo el mundo idolatra, los Messi, Neymar, Alves y compañía. No cabían más estrellas en un metro cuadrado. Cientos de aficionados lo estaban viendo en directo en el estadio y millones más en sus casas. Y ninguno entendía ni daba crédito a lo que estaba pasando: unos señores, con mascarilla, pantalón azul y polo blanco invadían el césped… ¡y paraban el partido! Nadie podría haberse imaginado jamás que un partido de fútbol se pudiera parar, cuando solo llevaban 5 minutos jugando, así. Hasta que llegó la Covid y, sí, ‘ella’ lo hizo.

Al margen de si fue lo correcto o no, de qué consecuencias tendrá, de sí no había habido momentos, horas ni días antes para poner en regla los papeles de esos cuatro jugadores argentinos no voy a entrar. Porque de eso se va a escribir, hablar y decir muchas cosas en los próximos días. La política aquí se va a mezclar con los intereses de los clubes, los jugadores, los patrocinadores y todo el que perdió dinero en el momento en el que se decidió que ese partido no se iba a jugar.

Por mucho que el escándalo de dejar sin partido a las todopoderosas selecciones de Argentina y Brasil, de los Messi, Neymar o quien sea, se convierta en un bochorno nacional, aquí la que manda es la Covid

Lo que sigue siendo evidente, y no nos acabamos de acostumbrar, es que, este virus, nos ha demostrado una y otra vez que no hay nada que esté por encima de él. Da igual que hablemos de política o de fútbol, de empresas, negocios o verano. La salud, los protocolos y la prevención se han convertido en claves de cualquier ecuación. Y por mucho que el escándalo de dejar sin partido a las todopoderosas selecciones de Argentina y Brasil, de los Messi, Neymar o quien sea, se convierta en un bochorno nacional, aquí la que manda es la Covid. Lo lleva haciendo año y medio y lo que te rondaré, morena. Porque esto no ha terminado. Mucho me temo que a este virus le quedan todavía muchas más imágenes insólitas con las que sorprendernos. Y si no, al tiempo. 

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