Un avatar para superar la muerte

Jang Ji-sung junto a su hija en el escenario virtual preparado.
Jang Ji-sung junto a su hija en el escenario virtual preparado.
MBCDOCUMENTARY / YOUTUBE

Superar un duelo no es fácil y mucho más cuando la persona que se ha ido es tu hijo o tu hija. Asumir la pérdida es doloroso, lleva su tiempo y atraviesas varias fases: negación, enfado, intentar entenderlo, depresión y por último aceptación de que esa persona se ha ido, que nunca más volverás a verla, que tendrás que aprender a vivir solo con su recuerdo y, poco a poco con el paso del tiempo, esperas o deseas que recordarlo o recordarla no duela tanto. Perder a alguien prematuramente es desgarrador, doloroso. Y la tecnología en esto también ha querido aportar su granito de arena, aunque pueda plantear alguna que otra duda ética.

Una empresa surcoreana ha clonado virtualmente a una niña de 7 años que murió hace ya tres. Ha recreado perfectamente su imagen, sus expresiones, su voz, y también el entorno en el que le gustaba estar, hasta su parque favorito.

A la pequeña le diagnosticaron un cáncer y en menos de un mes la enfermedad acabó con su vida. Su madre lleva todo este tiempo intentando asumir su ausencia, aprender a vivir sin ella, y lamentándose cada día por no haber podido despedirse de su pequeña como debía. La muerte es así de cruel, deja muchos adioses y muchos "te quiero" enroscados en la garganta. Esta empresa, a partir de varios vídeos y fotos de la pequeña, ha conseguido una versión virtual de ella. Y programaron el reencuentro.

Su madre, con unas gafas virtuales y unos guantes especiales de realidad aumentada, ha vuelto a ver a su hija. Varias escenas en un plató virtual que vistas desde fuera pueden parecer surrealistas. Han recreado incluso ese parque en el que tanto le gustaba jugar. Se han sentado en una mesa y... ¡han celebrado su cumpleaños! Sí, como lo están leyendo: lo han celebrado con tarta y soplando las velas (también virtuales por cierto). Y ahí ha entrado en juego, en teoría, el fin de todo este experimento: la niña ha pedido como deseo, antes de apagar las velas, que su madre ya no llore más.

A la pobre mujer se la ve deshecha en lágrimas, intentando abrazar al avatar que se supone que es su hija. Pero la tecnología todavía no es capaz de recrear el calor de ese abrazo o el consuelo de una caricia. Ni siquiera los besos.

Habrá que ver qué ha pasado después, cómo ha digerido este nuevo encuentro esa madre, si su mente de verdad habrá asumido la pérdida o si por el contrario le ha generado más ansiedad y más necesidad de volver a ver a su hija. No poder tocarla supongo que es la clave de todo esto, no olerla, no mirarla a los ojos y saber con un vistazo cómo se siente, cómo está. Avatares para cerrar el duelo. Es lo que de momento puede ofrecer la tecnología para aliviar el dolor.

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