Hacer que las sociedades y los hogares europeos sean seguros para las mujeres

Helena Dalli Comisaria Europea de IgualdadOPINIÓN
Imagen recurso de violencia de género
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JUNTA - Archivo

Este miércoles conmemoramos el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Seguimos celebrando este día porque es largo el camino que aún queda por recorrer hasta tener unas sociedades y unos hogares seguros para las mujeres en Europa. 

La violencia contra las mujeres es un fenómeno mundial que hunde sus raíces en las desigualdades y los estereotipos de género. Existe en todos los países, culturas y comunidades, y no conoce fronteras.

Para más de una de cada tres mujeres y niñas en Europa, la violencia continúa siendo una realidad que les perjudica física, sexual y mentalmente. Afecta negativamente a su bienestar y les impide que desempeñen plenamente su papel en la sociedad. No solo pierden las mujeres y las niñas, sino toda la sociedad a la postre.

La crisis del coronavirus ha agravado la situación en este ámbito, porque el confinamiento ha atrapado a las víctimas -principalmente mujeres y niños- bajo el mismo techo con los autores de actos de violencia, el día entero, todos los días. Aunque es demasiado pronto para disponer de datos sólidos sobre la gravedad del impacto de la pandemia, la Organización Mundial de la Salud ha informado de un aumento significativo de la violencia interpersonal en los hogares en toda Europa.

Un mes después de que se declarara la crisis del coronavirus, algunos países habían registrado un aumento del 60 % en las llamadas de emergencia de mujeres víctimas de violencia por parte de sus parejas. Las líneas directas de apoyo registraron hasta cinco veces más consultas en línea. Esta crisis mundial ha puesto de manifiesto y destacado la necesidad de garantizar urgentemente servicios de apoyo permanente a todas las víctimas de violencia, independientemente del país en el que vivan.

Es tal la dimensión del problema que la mejor manera de combatir eficazmente la violencia contra las mujeres es que todos los Estados miembros de la Unión Europea se reúnan y adopten medidas coordinadas a escala europea, de manera que todas las mujeres y niñas de la UE disfruten de idéntica protección, vivan donde vivan.

En la UE, 21 de sus 27 Estados miembros han firmado y ratificado el Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, también conocido como el Convenio de Estambul porque se firmó en esta ciudad.

Este Convenio es el primer instrumento internacional jurídicamente vinculante que crea un marco adaptado para combatir la violencia contra las mujeres. Se centra en la prevención de la violencia, la protección de las víctimas y el enjuiciamiento de los agresores. Su ratificación es fundamental para garantizar el establecimiento de políticas y medidas a largo plazo para combatir la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica.

A raíz de su entrada en vigor en 2014, este innovador Convenio ha dado lugar a importantes avances en materia de protección de las víctimas. El seguimiento realizado por el Consejo de Europa muestra un impacto tangible y positivo que se traduce en el aumento de la concienciación de las sociedades sobre la urgente necesidad de actuar y ofrecer una mayor protección. El Convenio también indujo a las autoridades de los Estados miembros a introducir normas legislativas y políticas más estrictas.

Por ejemplo, varios Estados miembros adaptaron las disposiciones de su legislación sobre violencia doméstica y sus códigos penales a las disposiciones del Convenio. Otros adoptaron leyes especializadas sobre violencia doméstica y modificaron la legislación para prohibir el acoso y ofrecer más medidas de protección. 

Un Estado miembro adoptó un pacto de Estado integral contra la violencia de género, mientras que el Parlamento de otro Estado miembro aprobó enmiendas al marco jurídico sobre la prevención de la violencia doméstica y la protección y asistencia a las víctimas. Se modificó el Derecho civil para reconocer que la presencia de violencia en la familia afecta al bienestar de los niños.

Me parece verdaderamente lamentable que no todos los Estados miembros de la UE sean partes en el Convenio de Estambul, que ha contribuido a tantos logros en beneficio de las víctimas. Para que los Estados miembros y las partes interesadas intercambien buenas prácticas y apoyen así la aplicación del Convenio, la Comisión pondrá en marcha una red de la UE sobre la violencia de género y la violencia doméstica antes de finales de 2021.

Pero hacer que nuestras sociedades y hogares sean seguros para las mujeres también es responsabilidad de todos los ciudadanos, que empieza con un cambio cotidiano de creencias y actitudes en casa, en el trabajo y en la escuela. Pese a décadas de progreso en materia de igualdad de género, la violencia contra las mujeres se deriva de la creencia persistente - aún hoy en día - de que los hombres son superiores a las mujeres. Cuanto antes eduquemos a niños y niñas sobre la igualdad de género y las relaciones no violentas, más resultados positivos obtendremos. 

Debemos cuestionar constantemente, en todos nuestros contactos sociales, las normas de género estereotipadas que con demasiada frecuencia dictan nuestras decisiones y comportamientos.

La igualdad de género no es solo un concepto político, sino un derecho fundamental. Seguiré esforzándome para que todas las mujeres y niñas disfruten plenamente de ese derecho y vivan una vida plena, en la que puedan tener protagonismo, prosperar y ser libres. 

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