Autónomos infectados... de indignación

Negocios cerrados por la crisis del coronavirus.
Negocios cerrados por la crisis del coronavirus.
Jorge París 

Los autónomos se sienten decepcionados. No es que esperaran gran cosa, pero la constatación de la magnitud del fiasco les ha puesto en pie de guerra. Que el presidente anuncie a bombo y platillo que pone sobre la mesa 200.000 millones de euros, 83.000 de los cuales, eso sí, saldrán del sector privado, pero que no tenga el coraje de asumir los apenas 800 que hubiera supuesto una exención total de sus cuotas durante un par de meses a TODOS los autónomos, no solo a los que cesen en su actividad, duele. 

¿Cómo negarle a un autónomo, que NO pueda cesar en su actividad, un perdón de 300 euros cuando, tal vez, este mes y el que viene solo facture 700 u 800? Pues como lo ha hecho Sánchez… negándoselo.

Con la misma mano abierta, que debe ser la derecha, el comandante en jefe les vendía la moto de la "protección por el cese de actividad". Como si ellos no supieran bien que tal cosa ya era obligatoria porque cotizan por ella desde enero de 2019. Fuerte, ¿eh?

A nadie le gusta que, quien puede y debe ayudarle, mire para otro lado cuando se está desangrando. Pero que además pretenda tomarle el pelo, entiendo que debe irritar aún más. Y es que, el presidente, lo que ha hecho es vender como excepcional una medida que ya existía. Mercancía averiada.

Tres millones de autónomos merecían más, jefe Sánchez. Y usted debería saberlo. Ya se lo recordarán las urnas… 

Los cálculos de ATA son aterradores. Este colectivo que agrupa a más de 3.000.000 de personas en España -a las que alguien un día engañó haciéndoles creer que eran empresarios cuando en realidad soportan solo lo malo de tal condición y lo peor de ser empleados, pero ninguna de las ventajas de ambas situaciones- perderá en dos meses más de 18.000 millones de euros.

¿Tendrá el presidente cuajo para seguir sosteniendo que ha adoptado un paquete de medidas que es el más social de la historia ante una situación catastrófica que, o bien no vio venir, o si lo hizo, sencillamente, le dio igual?

¿Cómo no alegrarse de que se prohíban los cortes de agua, luz o teléfono por impagos? Faltaría más que en las actuales circunstancias esto ocurriera. ¿Cómo no felicitarse de que no haya desahucios mientras dure la alarma? Sobre todo, porque los Juzgados están cerrados. Pero tres millones de autónomos merecían más, jefe Sánchez. Y usted debería saberlo. Ya se lo recordarán las urnas… algún día. 

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