La doble curva del Covid-19

Encarna Samitier  Directora de '20minutos'
El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón
Fernando Simón durante una de sus comparecencias.
Eduardo Parra - Europa Press

En los últimos días de enero, horas antes de una importante reunión de la Organización Mundial de la Salud sobre el Covid-19, el doctor Fernando Simón declaró ante los periodistas que no veía motivos para que el organismo declarara la alarma mundial. Pero la OMS sí que vio motivos. Horas después de esas declaraciones, declaró la alerta sanitaria mundial. Pero el Gobierno no dio síntomas de inquietarse, como si la tan alabada serenidad del experto tuviera el poder de frenar una epidemia que ya causaba estragos. Se repetía que no debíamos ser alarmistas, pero no se adormece a un tigre con canciones de cuna.

Como siempre sucede, la realidad se ha impuesto con toda su crudeza. Ahora afrontamos dos curvas: la epidémica, ascendente, y la económica, en caída libre. El Gobierno se ha despertado de golpe. La sociedad entera lucha con sus armas: la mayoría de la población confinada en casa en un ejercicio admirable de civismo; los profesionales de la sanidad, desbordados pero irreductibles; trabajadores de todos los sectores básicos, en sus puestos. Pero el virus ataca también de forma terrible a la economía. Los cerca de veinte mil millones de euros en ayudas que aprobó el Consejo de Ministros la semana pasada se convirtieron ayer en doscientos mil millones, una inyección récord en lo que llevamos de democracia, como subrayó el presidente Sánchez.

Es artillería pesada. No hay otra manera de frenar la caída en picado de la economía, y de paliar las situaciones dramáticas que ya han aflorado. Aun así, como reprocharon ayer amargamente los autónomos, serán necesarios más esfuerzos todavía para evitar daños irreparables en el tejido productivo y en la vida de millones de personas.

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