¿Para qué sirven las guerras?

Un hombre observa su casa destruida en el barrio de Aleppo (Siria) en enero de 2013.
Un hombre observa su casa destruida en el barrio de Aleppo (Siria) en 2013.
Andoni Lubaki

Tengo en mi modesto background profesional el recuerdo de siete guerras de muy diferentes características que he cubierto como periodista, y en todas las ocasiones acabé preguntándome qué aportan las guerras -tanto da que sean internacionales como civiles o tribales-, es decir, cómo contribuyen al bienestar y la prosperidad de los pueblos. La conclusión es muy simple: sirven para matar a personas además de generar odio, empañar la convivencia, crear miedo y causar enormes daños materiales en sus escenarios.

Estos días, el gobierno norteamericano ha anunciado que en septiembre retirará las tropas que mantiene en Afganistán desde hace 20 años. Fueron enviadas tras los atentados contra las Torres Gemelas para liquidar el régimen de los talibanes que protegía e incentivaba a Al Qaeda y frenar la expansión del terrorismo yihadista. Dos décadas después, y muchos miles de muertos en el intento, el yihadismo continúa expandiéndose por el mundo y ahora, sin guerra, casi nadie duda que los talibanes recuperarán el poder, que nunca perdieron en algunas regiones, dicho sea de paso.

Igual que ocurrió en Vietnam: después de 11 años de lucha por la democracia y más de tres millones de víctimas -incluidos 52.000 soldados norteamericanos- la situación del país se fundamenta en una nueva ideología política, pero con más represión de las libertades, la misma corrupción, la misma pobreza y similar desigualdad social con la que ambos bandos intentaban entonces justificar los combates y las matanzas.

Y lo mismo está pasando actualmente en Yemen o, más cerca, Siria, donde después de nueve años de enfrentamientos armados, 500.000 muertos y millones de refugiados, Bashar al-Assad y su camarilla continúan en el poder y dispuestos a que se siga matando.

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