Hierve Latinoamérica

Este domingo se celebraron elecciones presidenciales en Argentina y a la espera de los resultados, que probablemente también serán polémicos, un vistazo a la situación global del continente latinoamericano ofrece un panorama preocupante. Las manifestaciones en Chile –un país que gozaba de estabilidad política desde Pinochet– son, quizás, la prueba más elocuente de que las diferencias sociales, para las cuales los gobiernos no ofrecen soluciones y empiezan a calar en unas sociedades cada vez más agobiadas.

El principal conflicto está en la zona bolivariana, donde los países que Chávez intentaba convertir en una experiencia revolucionaria colectiva se hallan sufriendo las consecuencias de unas políticas utópicas bajo la influencia y el petróleo venezolano. Por supuesto que la primera es la propia Venezuela, cuya crisis lleva arrastrándose hacia una dictadura para la que no se encuentra solución. Y, detrás, sin el soporte demagógico del petróleo barato y otras ayudas, los problemas han estallado.

Están sufriendo las consecuencias de unas políticas utópicas bajo la influencia 
y el petróleo venezolano

Primero fue en Nicaragua, donde las revueltas llevaron al gobierno del matrimonio Ortega-Murillo a echar mano de todos los resortes autoritarios, empezando por la represión, para mantenerse en el poder. 

Luego, el conflicto social estalló en Ecuador. Allí ya no gobierna el chavismo, pero la herencia de Correa es nefasta y a quien la está teniendo que afrontar, su sucesor Lenín Moreno se le está volviendo muy difícil.

Por último está Bolivia, también hirviendo, tras unas elecciones que partieron de un chanchullo en torno a la posibilidad legal de reelección de Evo Morales y están acabando con unas dudas sobre el recuento de los votos que anticipan que si le mantienen en el cargo será debilitado y con el país dividido.

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