Fin de la pesadilla

Joe Biden da un discurso tras derrotar a Trump en las elecciones de noviembre.
Joe Biden da un discurso tras derrotar a Trump en las elecciones de noviembre.
S. S. / EP

Dentro de 48 horas el mudo se verá libre, por fin, de la pesadilla que han supuesto para la paz y la economía mundial los cuatro años de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos y, por lo tanto, líder internacional. Pero no conviene anticipar la alegría: todavía muchos norteamericanos –incluidos los responsables de la seguridad nacional– temen que antes de verse despojado de todos los poderes, agresivo como es y amargado como está, aún promueva algún problema susceptible de empañar, incluso con violencia y sangre, su despedida.

El propio FBI ha alertado del peligro que encierra la reacción de sus hooligans. Lo ocurrido hace unos días en el Congreso ha impulsado investigaciones que demuestran que no se trataba de la reacción de unos centenares de exaltados: todo estaba bien planificado, incluso la recaudación de dinero para financiar los traslados de los asaltantes y su estancia en Washington. Tanto en la Capital Federal como en los Estados, las autoridades y fuerzas de seguridad han alertado del riesgo de que aprovechen las horas del relevo para desencadenar actos vandálicos.

Mientras tanto, se espera cómo será el abandono de la Casa Blanca de la familia Trump, de la que se habían enseñoreado como auténticos propietarios. Las especulaciones sobre la nueva vida del ya expresidente explican, al menos en parte, la furia y odio que está revelando. Ahora, ya sin inmunidad, tendrá que enfrentarse con múltiples problemas personales, empezando por rendir cuentas públicas que despiertan graves sospechas, y pechar con cerca de trescientos procesos judiciales abiertos por la gestión de su actividad empresarial: nunca diferencio entre política e interés privado. 

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