Pues sí, soy culpable

La cantante Malena Gracia durante su actuación en las fiestas de Madrid Orgullo (MADO).
Imagen de archivo de la cantante Malena Gracia durante su actuación en el Orgullo.
J.J. Guillén / EFE

Culpable de amar la música y de negarme a sentirme mal porque, más "en cuando" que "de vez", mis playlist se llenen de canciones que a otros les podría incluso dar vergüenza escuchar. Guilty pleasures les llaman. Placeres culpables.

Soy muy fan de las Spice Girls, y son unas petardas, pero me encantan. Sus canciones tienen mensaje y además me hacen bailar, reír, cantar y en resumidas cuentas, me hacen feliz. Punto. Esto también me ocurre con otros muchos y variopintos artistas.

Esta reflexión surge después de haber escrito un post en mi blog sobre la actuación de los chicos de OT cantando el mítico Loca de Malena Gracia. ¡Es un temazo! Pero claro, hasta ahora nunca había tenido el reconocimiento que se merece más allá de las verbenas que rodean cada 15 de agosto. 

Y como esa canción, otras muchas: Yo Quiero Bailar, Señorita de Abraham Mateo, las primeras de Mónica Naranjo, la discografía de Aqua, King Africa, S Club 7 o las de Ojete Calor y las Sex Bomb, Baby de Justin Bieber o el Johnny Techno Ska de Paco Pil. ¿Por qué hay gente que reniega de estos temas? ¿Por qué tememos que sentirnos culpables por disfrutarlos?

Abracemos lo diferente, lo friki, aquello que nos representa y que, sin importarnos lo que piensen los demás, nos hace felices. Celebremos cada nota que escuchamos como si fuese la última y defendamos nuestras melodías como himnos vitales de nuestra existencia. 

Juguemos a bailar y bailemos sin dejar de cantar todos los éxitos de Sonia y Selena, One Direction o hasta los de Leonardo Dantés. ¿Qué pasa si me gusta? ¿Qué pasa si me hace feliz? Nada de "placeres culpables", son "placerazos musicales". Y sí, estoy "loca por un beso tuyo... cha na na".

Mostrar comentarios

Códigos Descuento