Música para (no) dormir

Arturo Valls y Monstruo, en 'Mask Singer'.
Arturo Valls y Monstruo, en 'Mask Singer'.
Atresmedia

Televisión y música, mis grandes pasiones. Yo, que escucho la radio, pero que pertenezco a una generación que se ha educado musicalmente viendo videoclips en Los40TV y soñando con presentar uno de esos programas tan chulos que había antes en la MTV, echo muchísimo de menos la televisión de los años noventa y también los programas musicales, como Música Sí, con los que muchos jugábamos lo findes por la mañana a estar dándolo todo en los conciertos de nuestros ídolos o a ser ídolos de masas. Echo tanto de menos la música en la televisión que en cuanto se anuncia un nuevo programa de tele que tiene como percha la música, no me lo pierdo.

Me gustan mucho Idol Kids, Tu Cara Me Suena, Got Talent, Mask Singer y por supuesto OT, pero con ellos, que se emiten por las noches, me pasa algo que detesto: los veo con ansias, con ganas de devorarlos y con ilusión... hasta que comienzo a cerrar los ojitos y me quedo totalmente sobado en el sofá.

Es verdad que a veces, este tipo de programas, aunque sean puro espectáculo, pueden resultar monótonos. Estoy cansado de finales de concursos con niños cantores con acento andaluz, de escuchar las mismas versiones de temas famosos una y otra vez, de dramas personales y de canciones dedicadas a mascotas muertas... pero de lo que más agotado estoy es de despertarme la mañana siguiente de mal humor, con ojeras y sintiéndome estúpido por no haberme marchado antes a la cama.

¿Es normal que un programa de este tipo, que es para ser disfrutado en familia y comentado con amigos en directo, acabe a la una y media de la mañana? La competencia entre cadenas sacrifica a miles de espectadores que, como yo, o no pueden acostarse tan tarde, o se niegan a que sus ojeras estén patrocinadas. Como a ellos no se les ven porque van con máscaras...

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