David Irigoyen, el piloto de nuestros sueños

David Irigoyen.
David Irigoyen.
20MINUTOS

Dos cafés con leche y dos barritas con aceite y tomate era todo lo que necesitábamos para ponernos al día. Lo solíamos hacer los martes y los jueves durante el último año y medio. Después aprovechábamos para jugar a la primitiva y fantasear con lo que haríamos en el caso de que nos tocase. Conocí a David hace unos quince años y, muy pronto, comprobé que compartíamos algunos valores, las ganas de construir y una aversión galopante a la mediocridad. Habrá quien no sepa que esa mente maravillosa estaba detrás de alguno de los saltos más impresionantes que han dado los proyectos digitales de Cope, de Unidad Editorial o del Grupo Henneo en momentos muy significativos de su historia. 

Era un libro abierto, una fuente de conocimiento y una caja de sorpresas. Igual te invitaba a escucharle cantar con su coro en el Auditorio Nacional un Réquiem (“a un judío no le puede venir mal escuchar una misa” apuntaba con su especial sentido del humor); lo mismo te apuntaba que hoy tocaba pincho de tortilla porque había que festejar que había acabado también la carrera de comunicación audiovisual o que el sueño de su primera casa estaba a punto de hacerse realidad.

Siempre llevó a gala el sello de su Pamplona natal y de la Universidad de Navarra. Su generosidad era abrumadora. Le daba igual compartir su profesor de canto, su psicólogo, su asesor financiero o sus trucos de cocina. Lo único peligroso era compartir un sueño con él, porque entonces decidía poner toda su capacidad organizativa, su amplitud de miras y su meticulosidad al servicio de tu sueño. Daba igual el tamaño del mismo. Así surgió la colaboración entre Sportyou y 20minutos, así me persiguió para que Evangelina pudiese conocer las tripas del Olympic Channel. Un día se me ocurrió comentarle el libro que algún día escribiría y en mi calendario de Google me encontré tres reuniones monográficas para hablar de él. Por supuesto, estaba dispuesto a ser el coautor. 

Nada le producía más felicidad que alegrar a su familia. Fui testigo del primer partido de fútbol en directo de su pequeño Jaime en Los Cármenes de Granada ante el Sevilla y jamás podré olvidar aquel momento único entre padre e hijo. Un ser tan completo sería inexplicable si no tuviese al lado un alter ego como María. Es difícil encontrar un tributo de amor y de fe tan impresionante como el que esa mujer y su familia han dedicado a “Tito”, como ellos le llaman, en estos últimos cuatro meses de lucha. 

A pesar de su endeblez física, pude saborear nuestras últimas conversaciones, la última la tarde de Reyes. Aún tumbado en la cama, se preocupaba por todo y por todos. Su privilegiada testa no dejaba de unir puntos. Me pidió que leyese una por una todas las dedicatorias que le escribieron sus compañeros de Henneo en el cojín de regalo que le trajo nuestro querido Paco Portela. Recibía y despedía con una sonrisa agradecida. Se nos ha ido demasiado joven. Le prometí que llevaría a Jaime al Sánchez Pizjuán y que no dejaría de soñar, aun sabiendo que ya no estará cerca el que aterrizaba nuestros sueños.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento