'Cuéntame cómo pasó': por qué es la mejor serie de nuestra historia

<p>Los protagonistas de 'Cuéntame', en la segunta temporada de la serie, en 2002. De izda. a dcha.: Irene Visedo, María Galiana, Ana Duato, Imanol Arias, Pablo Rivero y Ricardo Gómez. </p>
Los protagonistas de 'Cuéntame', en la segunta temporada de la serie, en 2002. De izda. a dcha.: Irene Visedo, María Galiana, Ana Duato, Imanol Arias, Pablo Rivero y Ricardo Gómez.
TVE

Cuéntame cómo pasó nació hace justo veinte años, en 2001, sólo dos días después del atentado de las Torres Gemelas de Nueva York. El estreno no se pospuso, aunque el mundo entero se encontraba en shock. Después de todo, tampoco era mala idea ofrecer unos minutos de esperanza al espectador en medio de esos días de terror. 

Porque hay mucho de esperanza en Cuéntame, aunque en un principio, cuando sólo era un proyecto, no fuera fácil predecir que resultaría tan terapéutica. Nadie quería producir Cuéntame cómo pasó. Nadie creía en una serie que se sumergía en la sociología de la España en blanco y negro del franquismo. Mejor olvidar esa etapa del pasado, no mirar atrás, no vaya a ser que resurgieran fantasmas y la audiencia se asustara y cambiara de canal. Algunos gurús incluso apostaban que iba a ser un fracaso asegurado.

Pero TVE, al final, lo vio claro. Y dio luz verde a Cuéntame. Era una serie que debía hacer la televisión pública. De hecho, el hilo conductor era la propia historia de la tele pública. Con la llegada del televisor a la casa de una familia llamada Alcántara comenzó una historia que iba a convertirse en la de todos. Aquella noche en la que se situaba el primer episodio, en 1968, Massiel ganaba Eurovisión. Frente a su nuevo aparato televisivo, Antonio, Mercedes, Herminia, Inés y Toni desprendían esa ingenua felicidad al tener, por fin, algo que celebrar mientras la voz en off del pequeño de la saga, Carlitos Alcántara, concluía el capítulo con un inspirador "y yo seguí creciendo, sin darme cuenta que acababa un mundo y empezaba otro"

Esa estampa de ilusión es Cuéntame en su totalidad. Su acierto ha radicado siempre en que no se ha limitado al qué pasó sino que se ha sumergido, como dice su título, en el cómo pasó, sustentando sus tramas en la identificable cotidianidad que empuja el día a día del país y de nuestra sociedad. Porque la gran inteligencia de Cuéntame cómo pasó está en que no se ha quedado en los argumentarios propagandísticos que separan. Al contrario, su guion es una obra maestra de saber mirar los detalles cotidianos que nos unen a todos, que nos remueven, que nos retratan, que nos han hecho avanzar. A veces, no tanto como pensábamos, porque el relato del pasado también pone en evidencia que quizá lo esencial no hemos cambiado tanto. 

"En un país obsesionado por mirar lo que separa, 'Cuéntame' ha trascendido porque ha narrado la ingenuidad que nos une"

Y la serie consigue que todos nos sintamos parte de Los Alcántara, que son como de nuestra familia, aunque no se parezcan nada a nuestra familia. Su vida, su devenir y su padecimiento de los grandes acontecimientos de la historia reciente han plasmado las aspiraciones, desilusiones, complejos, tabús, aprendizajes y, una vez más, la ilusión de un país que entre finales de los sesenta y comienzos de los noventa vivía la catarsis de pretender dejar atrás un universo gris para empezar a pensar en grande. Con las frustraciones que eso podía conllevar. Daba igual, había que intentarlo.

Es la serie más longeva del prime time en términos numéricos y la mejor serie de la historia de España en términos emocionales. Cuéntame trascenderá generaciones porque ha realizado una radiografía social magistral. Una serie valiente en guion, minuciosa en documentación, maravillosa en interpretación y encima sin temor a abrir camino al silencio en primer plano. Silencio que puede decir tanto, aunque en las prisas de la televisión de hoy se olvide.  

Cuéntame, como las buenas ficciones, es capaz de hablar sin diálogos. La ficción de Grupo Ganga y TVE maneja las liturgias televisivas con desparpajo para crear puntos de inflexión vibrantes. Como en la catarsis de los desenlaces, casi siempre bien planteados, en los que por ejemplo implemente una imagen de la mirada reflexiva de Mercedes Alcántara puede sostener unos bellos títulos de crédito, que esta serie también mima. Y mucho. Porque los títulos de crédito no deben ser menores nunca en televisión: cómo aparecen en pantalla y con la música que irrumpen, remarcan (o no) la apoteosis de sensibilidad del capítulo en el paladar del espectador. Así se multiplica la experiencia de visionado, pues el público se va la cama con el regustillo del último y especial plano que ha visto.

Aunque, sobre todo, Cuéntame ha logrado, con calidad narrativa y calidez escénica e interpretativa, enfrentarnos a las expectativas, prejuicios, miedos y decepciones de una sociedad. Es la mejor serie de la historia de la televisión en España, porque la historia de Cuéntame ayuda a entender mejor a nuestros padres, ayuda a entender mejor a nuestros abuelos... ayuda a comprendernos mejor a nosotros mismos. No hace nostalgia barata, no cae en la condescendencia. Al final, como bien apuntó Carlitos Alcántara cuando dejó a su familia para encontrarse a sí mismo en Estados Unidos, siendo recibido en puerto por unas nuevas e indestructibles Torres Gemelas, las tramas de Cuéntame enseñan más bien a "fracasar de nuevo para fracasar mejor".

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