¡Cuidado! El trabajo que sostiene la vida

Cristina Rovira  Especialista en desigualdad de Oxfam IntermónOPINIÓN
Mural de Ailen Possamay, GDL, MXC, 2019.
Mural de Ailen Possamay, GDL, MXC, 2019.
Oxfam México

La pandemia ha hecho aflorar una crisis de cuidados latente que ya existía y que el movimiento feminista en América Latina y el Caribe viene denunciando ya hace décadas, en una región donde una de cada tres personas se halla en situación de dependencia estricta o con potencial necesidad de cuidados.

Hace un año, cuando por unas semanas todo se paraba, una única cosa no lo hizo: el trabajo de cuidados. Eso tiene que hacernos replantear colectivamente: ¿qué es aquello verdaderamente esencial en una sociedad?, ¿se corresponde con aquellos trabajos a los que damos mayor valor social?, ¿en qué condiciones se desempeñan estos trabajos de cuidados?

Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el aporte promedio del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en la región asciende al 19,5% del PIB. Estos datos evidencian la urgente necesidad de transitar hacia un nuevo modelo que ponga en el centro la sostenibilidad de la vida. Literalmente, nos va la vida en ello.

En la encrucijada postpandémica hay una oportunidad única para avanzar hacia sociedades que, de manera colectiva y desde una mirada feminista, corresponsable y territorializada, reconozcan y redistribuyan los cuidados. 

Los planes de recuperación deben sentar las bases de sistemas integrales de cuidados que nos permitan transitar hacia sociedades que hagan efectivo un derecho universal a los cuidados dignos, y que, a su vez, este sea palanca para repensar un amplio abanico de políticas públicas, incluidas la económica, laboral y fiscal.

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