China superpotencia

Trump mantiene una conversación con Xi Jinping sobre crisis de coronavirus
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Europa Press

La República Popular de China y su comunismo capitalista ha llenado con gran celeridad el hueco entre las superpotencias que dejó vacante la desintegración de la Unión Soviética y su brazo armado, el Pacto de Varsovia. 

Apenas hay que remontarse tres décadas para recordar la imagen de una China tercermundista, enfrascada en sus revoluciones y sus represiones internas, apenas sin otro eco internacional que no fuese la violencia del régimen simbolizada por la matanza de la plaza de Tiananmen.

Hoy no sólo es el país más poblado del mundo, quizás también el que mantiene una mayor disciplina política – dictatorial, sin ninguna duda – sino también el que refleja mayor eficacia en la conquista del desarrollo. 

Su condición de superpotencia se ha impuesto en un tiempo récord hasta colocarse en paralelo y disputa con los Estados Unidos. Su potencial militar, con armas nucleares, fuerzas armadas numerosas y bien disciplinadas, avances tecnológicos y hasta proyectos para competir en la exploración del espacio extraterrestre.

Su economía, todavía más pujante en magnitudes mundiales que en mejoras de vida para muchos millones de sus ciudadanos, le está proporcionando una influencia tanto en el ámbito financiero internacional como en el del comercio y la diplomacia que viene desplegando, partiendo de ayudas a decenas de países en desarrollo que van acrecentando su órbita.

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