Internet, un arma de distracción masiva

Una persona mira su móvil mientras se toma un café y trabaja.
Una persona mira su móvil mientras se toma un café y trabaja.
GTRES

Durante 200.000 años fuimos exitosos cazadores recolectores. En el Paleolítico éramos muy hábiles buscándonos la vida. O comías o te comían. Luego logramos domesticar la naturaleza, pero mantuvimos y mejoramos ese instinto innato para estar pendientes de cada peligroso cambio en el entorno. Desgraciadamente, todo ese largo aprendizaje está ahora en riesgo por culpa de una tecnología que se suponía nos iba a hacer la vida más fácil, internet, una terrible arma de distracción masiva.

"Hemos perdido nuestra capacidad de atención y concentración, esa que nos salvó de los leones"

Ya no tenemos tiempo para otra cosa que no sea trabajar, ver la tele o estar pendientes del móvil. No tenemos tiempo para cocinar pero nos atiborramos a comida basura a domicilio mientras consumimos al día casi seis horas y media de televisión y plataformas de pago. No tenemos tiempo para charlar pero pasamos más de cinco horas diarias utilizando internet, de las cuales 2,5 horas las dedicamos al móvil, especialmente a mandar mensajes por WhatsApp o Facebook. No tenemos tiempo para pasear y seguramente por eso preferimos correr. No tenemos tiempo para leer, para estudiar, para meditar y ni siquiera para algo tan hermoso como es la seducción.

Enganchados a las pantallitas, 7,6 millones de españoles se consideran adictos a sus dispositivos y la mitad confiesa que no puede pasar más de una hora sin consultarlos. Todos hemos caído en la costumbre de que sea el teléfono lo primero y último que miramos cada día. Por su culpa hemos perdido nuestra capacidad de atención y concentración, esa que nos salvó de los leones. También hemos perdido algo más preocupante, la capacidad de aburrirnos. Porque del aburrimiento surge la reflexión y la creatividad. Pero ya no tenemos tiempo para pasar el tiempo perdiendo el tiempo.

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