La angustia del teletrabajo

Una mujer teletrabaja en casa.
Una mujer teletrabaja en casa.
PIXABAY

Llevo 20 años teletrabajando, pero nunca había sido como ahora, antes era diferente. Cuando digo antes me refiero a antes de esta maldita pandemia. Antes podía trabajar en mil cosas y disfrutarlas y cambiar de un tema a otro como salta una abeja de una flor a otra y aún me quedaba tiempo para quedar con los amigos. Ahora soy incapaz, no me concentro ni puedo quedar con los colegas. Y lo que es peor, no levanto el culo de la silla, todo el día pegando la p*** pantalla, intentando sacar adelante trabajo que cada vez es más trabajo y cuesta más trabajo. Y tengo miedo, mucho miedo, a que todo esto no sea un mal sueño, a que haya llegado para quedarse.

"Un amigo periodista confesó sufrir ataques de llanto espontáneo"

Va a tener razón el historiador Yuval Noah Harari, nuestra especie es incapaz de ir hacia atrás. Una vez cambias las costumbres para supuestamente mejorar tu vida ya no somos capaces de regresar a lo de antes, aunque lo de antes fuera mejor que lo de ahora. Porque significará que quiero volver a trabajar en la mitad de cosas invirtiendo en ello la mitad de tiempo, dejando libres fines de semana y noches. Pero esto quizá suponga reducir mi productividad y mis jefes no me lo van a permitir porque los he acostumbrado mal, les he lanzado el mensaje de que si en tiempos de pandemia era capaz de todo, ahora no puedo justificar que solo puedo hacer una parte.

No soy el único. Un amigo periodista lanzó el otro día su grito de angustia a través de Twitter. Se reconocía también incapaz de concentrarse como antes e incluso confesó sufrir ataques de llanto espontáneo. El problema (dice él y digo yo) es que va a más. Lo he consultado con una amiga, mi médica de cabecera, y me ha dado una medicación portentosa: "Sal más al campo y menos por las redes".

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