Inés mueve el tablero

Carmelo Encinas  Director de Opinión de '20minutos'
La portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Inés Arrimadas, en rueda de prensa ante los medios, en el Congreso de los Diputados, Madrid (España), a 11 de febrero de 2020.
La portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Inés Arrimadas.
Eduardo Parra - Europa Press - Archivo

La feliz maternidad de Inés Arrimadas es la circunstancia perfecta para mover el tablero político sin la presión del día a día. Su baja laboral justifica el mantenerse al margen de las comparecencias públicas y de esa política pronta incapaz de poner luces largas y hacer planes siquiera a medio plazo. Aunque nada de lo que acontece en Ciudadanos sucede sin su iniciativa o aquiescencia, manejar los peones desde la lactancia consigue que los árboles no le impidan ver el bosque.

El esfuerzo de la formación naranja por rectificar la estrategia suicida de Albert Rivera está demostrando dar mejores y más tempranos resultados de lo que la propia Arrimadas esperaba. Su apuesta por la política útil, además de liberarles del ostracismo, al que parecían abocados para el resto de la legislatura, les proporciona avances significativos en la encuestas.

El esfuerzo por rectificar la estrategia suicida de Albert Rivera está demostrando dar mejores y más tempranos resultados

El llamado discurso de "mano tendida exigente" ha convertido a su portavoz en el Congreso, Edmundo Bal, en un actor de la escena política al que hay que escuchar con la atención que se le presta a quienes pueden cambiar las cosas. Sus diez escaños han logrado adquirir mayor trascendencia del que tuvieron los 57 que Rivera dejó que se tragara el sumidero en la anterior legislatura. Bal, en lugar de usar mano de hierro con guante de seda, cubre su mano de seda con un guante de hierro. Sus intervenciones en el Parlamento son tan críticas como las del jefe de la oposición pero el tono es otro y deja siempre una puerta abierta al entendimiento. Un canal de comunicación que supuso el apoyo a la 5ª y 6ª prórroga del estado de alarma imponiendo condiciones razonables.

La nueva entente irrita sobremanera a los nacionalistas y, en particular, a ERC que, tras ofrecer un recital de deslealtad como socio de investidura, sufre el vacío estomacal que le causa el ver a la formación para ellos maldita anulando el poder de decisión que la aritmética de bloques otorgaba a los 13 escaños republicanos. 

El Gobierno muestra el mayor interés en lubricar su relación con Ciudadanos y mantener abiertas todas las combinaciones posibles de cara a la negociación de los Presupuestos. Aunque sin muchas esperanzas, el Ejecutivo acaricia incluso la idea de incorporar al PP a un posible acuerdo presupuestario de carácter transversal y presentar a España como una fuerza homogénea ante la UE. Como poco, escenificará el intento.

El Ejecutivo acaricia incluso la idea de incorporar al PP a un posible acuerdo presupuestario de carácter transversal

Pablo Casado ha entendido ya que será Europa y no él quien haga marcar el paso a Pedro Sánchez y que la crispación cotiza a la baja por el enorme rechazo social que provoca. Ahora su estrategia de acoso y derribo está en vías de revisión tras haber bombeado en vacío y ni siquiera haberse coordinado con la CEOE, mesurada y abierta al diálogo social. Así las cosas, el encargo del líder del PP a Ana Pastor para que abra vías de entendimiento con los socialistas sí podría dar resultados más allá del decreto de ‘nueva normalidad’ aprobado ayer.

Arrimadas reaparecerá junto a Casado en la campaña electoral del País Vasco, donde el PP y Ciudadanos van de la mano. Cuando acordaron esa coalición, los populares lo vieron como el primer paso para zamparse a los naranjas. Peo eso fue antes de que doña Inés moviera el tablero y Ciudadanos tuviera vida propia.

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