El alivio de San Antonio

Miles de personas ataviadas con banderas de España rechazan los indultos a los presos del 'procés' en la Plaza de Colón este domingo.
Miles de personas ataviadas con banderas de España rechazan los indultos a los presos del 'procés' en la Plaza de Colón de Madrid.
EFE

Nada nuevo bajo el sol de Colón. Las mismas banderas, las mismas actitudes y las mismas proclamas que en 2019, versión 2.0 del “España: una, grande y libre” que en esa misma plaza sonaba cuarenta años antes, ahora con menos gente y con palabras más finas… hasta que entra en escena la neolideresa, se acaban las finuras y marca el territorio con su regio exabrupto, ante las narices de Casado.

Si Pedro Sánchez aguanta lo suficiente para escribir la segunda parte de sus memorias (aguantará, a este paso, hasta que sumen mayoría absoluta los colonitas) seguro que habla de este 13 de junio con alivio. El día de San Antonio de 2021, dirá, me quité de una vez por todas la espina andaluza, que tenía clavada desde octubre de 2016, Podemos entró formalmente en el postpablismo, por fuerza más amable que el pablismo, y la derecha se quedó enredada en sus propios tópicos, regalándome incluso un argumento para mis conversaciones con los independentistas catalanes: vosotros veréis lo que hacéis, pero ahí está esta gente enseñando los dientes.

Aparte de esos dientes, no se vio en Colón ninguna idea para encarrilar el problema catalán, que en tiempos de Rajoy y Puigdemont llegó a extremos insoportables. A mí, que soy un español de bien, con permiso de Rosa Díez, solo me ocurre una: a Dios rogando y con el mazo dando. Es lo que mejor funciona con quienes intentan torcer el rumbo de la nave Estado, cosa que ni siquiera las criminales embestidas de ETA consiguieron: sin dejar de golpear con el mazo de la ley, que los rebeldes catalanes ya han catado y a buen seguro no quieren seguir catando, hay que rogar al dios de la política, que grita poco, habla mucho y si hay que indultar, indulta.

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