El virus del populismo

El líder de Vox, Santiago Abascal, hablando con la diputada de su partido, Macarena Olona
El líder de Vox, Santiago Abascal, hablando con la diputada de su partido, Macarena Olona
Mariscal / EFE

La desgracia que estamos viviendo ha puesto en primer plano escenarios negativos de la sociedad con los que convivíamos como si nada. Por ejemplo, el trato a nuestros mayores. Está claro que las residencias hay que replanteárselas, igual que las facilidades para poder ofrecer cuidados a los que nos trajeron al mundo. Y la otra cosa que está haciendo la pandemia es poner de manifiesto el talante político.

Sánchez mantiene el pulso del liderazgo, con fallos, pero también con un manual de resistencia. Iglesias abandera la lucha social mientras el resto de miembros de Podemos en el Gobierno hace pan en casa y poco más. Arrimadas, a diferencia de su predecesor, hace oposición con una dirección clara. Y luego están los que parece que solo pueden ofrecer un discurso emocional barato porque les falta conocimiento, cualidad que lleva décadas siendo menospreciada.

"En los últimos años hemos cambiado a los intelectuales por tuiteros y tertulianos que de todo saben y de nada entienden"

En los últimos años hemos cambiado a los intelectuales por tuiteros y tertulianos que de todo saben y de nada entienden. La viva imagen del mensaje de que para llegar arriba ya no hace falta abrir un libro y decir lo contrario sería clasista y antidemocrático, que aquí lo importante es la universidad de la vida. El resultado es que tenemos a políticos en el Parlamento justitos de preparación, que muy bien para estar allí de botellón, pero cuando hay crisis flipamos. Siempre me deja de piedra que Casado, con el que comparto edad, se vea desde hace años capacitadísimo para gobernar a todo un país incluso con el Covid. Una España que su partido, por mucho que ahora tire de una vergonzosa amnesia, dejó con la sanidad tiritando.

La sorpresa del PP ha sido Almeida; su talante al abordar el coronavirus está dejando a la altura del betún a ministros que se entretienen haciendo encuestas cinéfilas en Twitter. Igual es porque, además de político, Almeida es abogado del Estado y se lo ha currado entre libros durante años. Todos los que les faltan por leer a los dirigentes de Vox que, entre fotos con ataúdes, bots y bulos lanzados por Telegram, están demostrando que su desconocimiento tiene tan pocos límites como su ambición. Si lo del PP es de vergüenza, lo del discurso del odio de Vox es directamente de juicio.

"La sorpresa del PP ha sido Almeida, igual porque, además de político, es abogado del Estado y se lo ha currado entre libros"

Lo único que sí nos está enseñando esta situación es que no vamos a salir de ella gracias a discursos políticos estratégicos diseñados para avivar bajas pasiones. Las soluciones las están trayendo médicos, científicos, epidemiólogos, sanitarios, economistas, sociólogos y todo tipo de expertos con conocimientos. Ellos tienen que ser el referente, pero no solo el tiempo que dure la crisis. La curva que no podemos dejar que baje es la del conocimiento. Es la única manera de conseguir acabar de una vez por todas con el virus del populismo.

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