Pablo Iglesias me ha bloqueado en Twitter

El vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias durante la sesión de control al Gobierno.
El vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias.
EFE/J.J. Guillén

Nuestro vicepresidente del Gobierno, el mismo que en las últimas elecciones consiguió para Podemos el peor de sus resultados, me ha bloqueado en la red del pajarito. Ocurrió la pasada semana después de que citase un tuit en el que enlazaba un artículo sobre la supuesta financiación de un medio al que tachaba de panfleto y a su director, de villano de la derecha. 

La denuncia me resultó paradójica porque el "periódico" que dirige su exasesora Dina Bousselham, La Última Hora, es tres cuartos de lo mismo. Un aparato de manipulación mediática de Podemos e Iglesias con el que emponzoñar lo que va en contra y avergonzar al verdadero periodismo.

"El líder de Podemos calla a todo el que le lleve la contraria. Para muestra, Errejón"

Le pregunté por la financiación de su periódico rollo castrista y le mostré mi sorpresa por que un vicepresidente tuviera tiempo para enlazar artículos contra enemigos en plena 3.ª ola y con una crisis meteorológica aislando parte de España

Mi trabajo me da mucho menos lío y no saco el rato para destender la ropa ni mucho menos para ver todo lo que estrenan en Filmin. ¡Y con tres hijos en casa! Solo tengo uno y aún no he terminado la primera temporada de Pocoyo... Total, que no le gustó mi tuit, tiró del botón de bloqueo como si yo fuera un trol y entendí por qué Iglesias vive en su mundo.

El líder de Podemos calla a todo el que le lleve la contraria. Para muestra, Errejón. Que alardee de ser tolerante y abierto al diálogo, no como la derecha que quiere imponer el pensamiento único, es un chiste ya de mal gusto. 

Dudo que alguna vez fuera flexible ideológicamente, pero lo que está claro es que desde que tiene el poder silencia todo lo que no quiere escuchar hasta convencerse de que esas otras opciones no existen. Cree que tiene la verdad absoluta porque en su universo de bloqueos no escucha a nadie que no sea él mismo. Y lo más fuerte es que está en el segundo puesto del podio del poder del país.

"Cree que tiene la verdad absoluta porque no escucha a nadie que no sea él mismo"

Pactar con Podemos le ha hecho un flaco favor al PSOE que pagará en el futuro. Está claro que Sánchez lo necesitaba, pero también podría haber caído en otros brazos menos radicales. Una coalición con PP y Cs no habría sido una traición al socialismo, sino una demostración de que la política ahora es más plural y siempre hay que convivir con los que no piensan como tú. Mucho más en un momento en el que todos estamos juntos en una crisis sanitaria que no acaba.

Para atacarla, los ministros de Podemos han hecho cero cosas prácticas y miles de populismos con los que enfrentar a sus votantes con la casta como si ellos siguieran siendo currantes. Los estamos haciendo ricos mientras pierden el tiempo en Twitter; Irene Montero poniendo corazones morados, Garzón justificando la subida de luz y Pablo Iglesias bloqueando columnistas. Sus redes sociales cuentan que no están a la altura. Eso no hay botón que lo silencie.

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