La falsa libertad de Vox con la vacuna

El líder de Vox, Santiago Abascal, ha sido uno de los dirigentes del partido que han acudido a la boda del secretario general de la formación.
El líder de Vox, Santiago Abascal.
GTRES

Parecía que ya íbamos a quitarnos de encima la puñetera pandemia y ahora resulta que hay países que vuelven al confinamiento. En el nuestro el 89,1% de la población diana está vacunadísima así que, por una vez, España es el ejemplo a seguir, pero esto no se va a acabar hasta que esté vacunado todo el mundo, literalmente. El coronavirus ha desviado al planeta entero y no volverá a su órbita hasta que en todos los rincones se convenzan de que la única solución es ponerse los pinchazos que hagan falta.

"Obligar a vacunarse es un peligro para el futuro. Igual la solución es trabajar en otra dirección: la de convencer"

Pensar que seguimos en este bucle de olas por unos cuantos negacionistas da mucha rabia. Tanta que veo los datos en aumento y pienso "que les obliguen y punto". Luego me acuerdo de que ni la ONU, ni la OMS, ni ningún organismo internacional ha apoyado eso de imponer las vacunas. Tampoco lo han hecho los gobiernos democráticos del mundo, menos Austria. Vamos, que con la cabeza más fría tengo claro que obligar a vacunarse, o a cualquier cosa, es un peligro para el futuro. Igual la solución es trabajar en otra dirección: la de convencer.

Aquí nos ha ido bien con las cifras de vacunados porque ha ganado la información frente a los bulos. Por eso es tan importante que los políticos sean responsables y no asuman teorías negacionistas. Esa barbaridad es justo la que está haciendo la ultraderecha de todo el mundo. Por supuesto, la de España no iba a ser menos. Vox no se ha agarrado abiertamente a las teorías antivacunas, pero sí se ha declarado adalid de la lucha por la libertad de pinchazos, como si alguien ya hubiera impuesto lo contrario. Abascal juega a no contar lo que ha hecho con su dosis, que ya se sabe que Vox adapta su ideología a los trending topics populistas en función de los beneficios electorales. Ventajas de tener unos cimientos políticos tan débiles.

El problema es que esto es tan irresponsable que tiene escandalizado hasta a Jiménez Losantos, que afeó el silencio vacunacional de Abascal. Atreverse a jugar la carta (aunque sea sin enseñarla del todo) de las fake news y las teorías conspiranoicas es ya el colmo. A Vox deberían darle la espalda sus votantes de la misma manera que lo ha hecho uno de sus periodistas de cabecera. Jugar con la salud y el futuro de toda la humanidad es una línea roja.

Allá ellos, la mayoría hemos demostrado que creemos que la ciencia es la única que va a sacarnos de esto porque ya teníamos puesta la vacuna del sentido común. Por ese mismo motivo tampoco debería apoyarse que les obliguen a pincharse, pero ojo que igual lo hacen los que ahora parecen apoyarlos... Y es que en su programa electoral de las generales de 2019, Vox pedía en el punto 56 que las vacunas infantiles fueran obligatorias. Lo de siempre con los políticos: "Estos son mis principios y, si no le gustan, tengo otros".

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