Canción triste de la Copa del Rey

Juan Luis Saldaña  Periodista y escritorOPINIÓN
<p>Imagen del Alcorcón en el Bernabéu tras eliminar de Copa al Real Madrid, en el año 2009.</p>
Imagen del Alcorcón en el Bernabéu tras eliminar de Copa al Real Madrid, en el año 2009.
GTRES

A quien corresponda. Esto es lo que me gustaría escuchar en las ruedas de prensa de los entrenadores de los clubes modestos que tienen que enfrentarse con equipos de Primera División en la Copa del Rey

No vamos a ser los bufones de la Copa del Rey. El que quiera una camiseta del rival, que la compre en la tienda. Además, son carísimas. No cuestan lo que valen. Más tarjeta y menos camiseta. Quedan prohibidos los reportajes graciosos con medios de comunicación en los que contamos que trabajamos en un supermercado. Vamos a competir. No pidáis fotos ni camisetas. Pedid disculpas después de meter bien la pierna, el cuerpo, el hombro y lo que sea necesario.

Que se lo tengan que ganar. Visitar al peluquero cada tres días, llevar mil tatuajes, un neceser de mil euros y tener tres cochazos no te da más talento ni te hace correr más. Van a tener que pelear igual que nosotros si nos quieren ganar. Van a tener que utilizar eso que tienen que los hace especiales. Si nos ganan por talento, lo aceptaremos y los felicitaremos. Este deporte está bien pensado y permite a los humildes hacerse fuertes si saben jugar sus cartas. Así que no vamos a ceder en nada.

"Visitar al peluquero cada tres días, llevar mil tatuajes, un neceser de mil euros y tener tres cochazos no te da más talento ni te hace correr más"

Los que cuentan la historia quieren enseñar nuestra pequeñez para hacer más grandes a los ídolos, para que su brillo y su espectáculo parezcan más intensos. Nada de pequeñez, ni un paso atrás. Nosotros tenemos grandeza. También quieren una historia más de David y Goliat para contar en una semana sin Liga de Campeones y esa sí que vamos a intentar dársela. No por ellos. Por nosotros y por la gente que nos sigue.

Somos los representantes de la gente normal, de los que aman este deporte, de los que pagan para jugar y se levantan a horas intempestivas. Aunque no lo digan en el telediario, somos también privilegiados. Hay muchísimas categorías por debajo de la nuestra. Tenemos un gran nivel. No somos la puñetera selección de San Marino ni las Islas Feroe. No somos una película americana en la que todo puede pasar. Somos futbolistas de verdad.

Trabajar en una gestoría y jugar bien al fútbol es algo radicalmente normal. No debería ser noticia un par de semanas al año. Ambas tareas tienen la misma dignidad si se pone lo que hay que poner en cada una. El que grabe vídeos en el campo rival y los suba a las redes como si estuviera visitando la Torre Eiffel se irá directo al banquillo o a la grada. En esta eliminatoria se juega pasar a la siguiente ronda y también se juega algo muy importante: la dignidad.

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