El cambio climático generará conflictos y desigualdades

Cecilia CarballoDirectora de Programas de Greenpeace
Tras meses sin lluvias y una intensa campaña de riegos, los ecosistemas fluviales de la zona están en peligro.
Tras meses sin lluvias y una intensa campaña de riegos, los ecosistemas fluviales de la zona están en peligro.
©Greenpeace/Pedro Armestre

El inesperado traslado de la COP25 a Madrid ha generado toda una ola de expectación en nuestro país, lo que sin duda es una buena noticia porque ayudará a que el cambio climático y las políticas para hacerle frente se sitúen en lo alto de la agenda pública, política y mediática, que es donde deben estar.

El cambio climático no es igual en todo el planeta, y en España sus efectos se evidencian en el incremento de la temperatura (en España ya hemos alcanzado un aumento del 1,5 ºC sobre los niveles preindustriales) y en la reducción de las precipitaciones (entre el 10 y el 15% en la parte noroeste de España.).

Estos efectos atentan contra la calidad de vida del conjunto de la sociedad y en particular se ceban con las personas más vulnerables, especialmente con las mujeres y los y las niñas. Impactan negativamente en nuestra salud y en la disponibilidad y calidad de recursos básicos para nuestra supervivencia (suministro de agua, calidad del aire, acceso seguro a alimentos).

Tendremos que asumir más muertes y más enfermedades relacionadas directamente con el aumento de olas de calor y de frío. algo que está relacionado con el aumento de la pobreza energética a la que tienen que hacer frente las personas con menos recursos, en España, la pobreza energética tiene rostro de mujer. Junto a la escasez de lluvias, tendremos eventos meteorológicos más severos (tifones o inundaciones). Además debemos acostumbrarnos a sufrir más contaminación en las ciudades, asociada a esa escasez de lluvias.

"España ya tiene la COP pero ¿tenemos las políticas necesarias para enfrentar la emergencia climática y la crisis de biodiversidad a la que se enfrenta el país?"

El aumento de las temperaturas —o su descenso en determinadas zonas, ya que el cambio climático no es lineal, como remarcan los científicos— afecta a los procesos esenciales de los organismos y a la pérdida de biodiversidad y el aumento de los incendios.

Pero sin duda, el cambio climático también traerá aparejado problemas sociales, asociados a cuestiones como la sequía y la pérdida de recursos. El 85% de las reservas de agua en España se destinan a regadíos, la situación podría ser peor en el futuro, ya que son las regiones más secas del Estado —Almería, Murcia y País Valencià— las que lideran, la producción hortofrutícola (casi 2400 millones/€ del PIB nacional y más de 100.000 puestos de trabajo). A lo anterior se añade la desaparición progresiva de las abejas y otros insectos, responsables de la polinización del 70% de estos.

Pero tener el territorio más afectado por el cambio cambio climático de toda la UE es también una oportunidad. El nuevo Gobierno debería implementar políticas ambiciosas que reorienten nuestra economía hacia una baja en carbono. Revisando el diseño y desempeño de sectores estratégicos para el PIB (energía, transporte, agricultura, ganadería o industria) y frenando la pérdida de biodiversidad y los impactos más graves del cambio climático en el territorio.

El Gobierno y las empresas deben apostar por una economía descarbonizada y no dependiente de energías sucias que redistribuya la riqueza en nuestro país y que huya de las trampas de las burbujas especulativas, apueste por sectores con alto valor añadido y se centre en los derechos y las necesidades de la sociedad.

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