Sin rumbo y sin sede

El candidato del PP a las elecciones catalanas del 14F, Alejandro Fernández, flanqueado por miembros de la candidatura, compareciendo para valorar los resultados electorales, en Barcelona
El candidato del PP a las elecciones catalanas del 14F, Alejandro Fernández.
MARC BRUGAT - EUROPA PRESS

Si algo han evidenciado estos comicios es que el independentismo sigue al alza, que el CIS de Tezanos no siempre yerra, que el centroderecha está desnortado y que en el Gobierno, pese a la situación delicada del país, siguen enzarzados, ahora por los 'derechos de autor' de una ley de igualdad, en la que en esencia defienden lo mismo.

Yendo por partes, y por más que les pese a los españolistas, los independentistas seguirán sumando adeptos en Cataluña en tanto que los colegios continúen desterrando de sus aulas todo aquello que suene a español y pese a que los líderes de estos partidos son incapaces de acordar un proyecto con el que agotar la legislatura. 

En segundo lugar, y para mayor gloria de Vox, PP y Cs han caído en picado y han sido los peor parados de estas elecciones ante un Illa al que la pandemia no solo no le ha pasado factura, sino que parece haberle aupado como líder. El PP, con tanto vaivén, no solo no ha sabido convencer a su electorado, sino que lo ha contrariado tras criticar abiertamente en plena campaña la gestión anterior, e incluso enfadado a una parte de sus filas. 

El malestar en el PP cada vez es más patente y el nombre de Feijóo vuelve a sobrevolar en un sector del partido ante una dirección que se mueve a golpe de efecto, ahora renegando de su sede de Génova. En Cs, el panorama no es más halagüeño y se erige una Arrimadas que se niega a admitir errores en un partido que languidece. 

Y mientras, arrecia el cruce de acusaciones entre PSOE y Podemos hasta el punto de que ya Esteban (PNV) ha avisado de que se está empezando a cansar de estas "peleítas". Y todo sucede en plena tercera ola de pandemia: ¡Ver para creer!

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