Los políticos y sus títulos

La expresidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes.
La expresidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes.
Emilio Naranjo / EFE

En un país como España, donde para ser presidente no se requiere inglés, algunos políticos se empeñan en inventarse carreras, incluso a pares; se adjudican másteres y doctorados, además de un sinfín de cursos con los que adornan su historial sin ningún tipo de rubor. Todo ello, pese a que, por ejemplo, para ser miembro del Gobierno solo se requiere por ley ser español, mayor de edad, tener derecho de sufragio y no estar inhabilitado para empleo o cargo público. No es cuestión de partidos, sino de personas.

Ya en tiempos de Corcuera, el exministro nos sorprendió cuando trascendió que era electricista. Si la ley lo permite, nada que objetar. El problema surge cuando el político miente. Decía Esquilo que algunos hombres, falseando la verdad, preferían parecer a ser; y ahí surge el problema, cuando nuestros representantes quieren aparentar estar formados... 

"Nos sorprendió cuando trascendió que el exministro Corcuera era electricista"

Se vino haciendo de forma impune hasta 2015, cuando dejó de valer todo y las mentiras ya no salían gratis. ¡Que se lo pregunten a Cifuentes o a Montón! Ahora los currículos se analizan con lupa, hasta llegar a pensar que nadie va a caer en la tentación de mentir. Nos equivocamos... No hace ni una semana, un diputado del PP por León, José Miguel González, dimitió tras inventarse una licenciatura, con título incluido, al parecer falso. ¡Qué necesidad! Esta praxis evidencia: primero, que si mientes te pillan y, segundo, que si existe una opinión generalizada de que un político ha de ser titulado, este debería ser un requisito obligatorio, aunque solo sea por dar ejemplo a esos jóvenes que se están formando en un mundo tan complicado, en el que, salvo excepciones, no se puede vivir del cuento.

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