Cuando sacrificas el todo

Pedro Sánchez, en el Congreso.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso.
EFE

A más de uno le convendría ver Los siete samuráis, un film de Akira Kurosawa que no solo ha marcado un hito en la historia del cine, sino que nos ha legado una serie de mensajes que en estos tiempos de pandemia, elecciones y demás controversias conviene recordar: primero, que en todas las batallas ambos bandos pierden; segundo, que es muy difícil salvar a una parte si lo que peligra es el todo –"cuando te van a cortar el cuello, de nada sirve preocuparse por la barba"–, y tercero, que para alcanzar cualquier objetivo común con un mínimo de éxito se debe perseguir de forma coordinada –"al proteger a los demás, te salvas. Si solo piensas en ti, solo te destruyes a ti mismo"–.

"Nuestros líderes se enzarzan en disputas estériles en lugar de tratar de consensuar un plan de recuperación"

Cuando en una comunidad se sacrifica el todo por la parte es que algo no marcha bien. Lo observamos en España, donde nuestros líderes se enzarzan en disputas estériles para arañar votos en Madrid en lugar de tratar de consensuar un plan de recuperación en un país en crisis o buscar una solución para después del 9 de mayo, cuando se prevé que decaiga el estado de alarma. No hace falta ser una eminencia para concluir que después de esa fecha la Covid seguirá existiendo y que es necesaria una herramienta para protegernos del virus.

Algo similar ocurre en la Unión Europea (UE), cuyos Estados se observan el ombligo sin ocuparse de posicionar al conjunto a nivel internacional, donde ya se nos toma por el pito de un sereno. Más nos valdría recoger el testigo de Kurosawa, pelear por el bien común y seguir una estrategia que sitúe a la UE entre las grandes del mundo. De lo contrario, España y el resto de Estados seguirán protegiéndose la barba hasta que un día se den cuenta de que ya no tienen cuello.

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