América Latina: brechas que duelen

Andrea Costafreda  Responsable programática de América Latina y Caribe de Oxfam Intermón
Familiares de un fallecido por COVID-19 graban y transmiten por videollamada el funeral a personas que no pudieron asistir, en un cementerio de Lima (Perú).
Familiares de un fallecido por COVID-19 graban y transmiten por videollamada el funeral a personas que no pudieron asistir, en un cementerio de Lima (Perú).
SERGI RUGRAND / EFE

El coronavirus no discrimina, la desigualdad sí. Así impacta el coronavirus en América Latina, una región cruzada por brechas que se profundizan y que puede saldarse en 35 millones de nuevas personas viviendo en pobreza. Los medios nos traen imágenes de los migrantes, cientos de miles, que huyeron de Venezuela desde una situación de desesperanza y que ahora son los que recogen los muertos en los barrios más pobres de Lima. Perú es uno de los países más afectados, uno de los primeros en reaccionar, aunque su gente se continúa infectando en los mercados y las calles a las que tienen que salir para ganarse el jornal. 

El hambre asusta más que el virus. El trabajo informal representa más del 50% en la región, unos 40 millones de personas en Brasil, epicentro de la crisis en estos momentos. En Brasil, el virus se cobra vidas de forma descontrolada en las favelas, en los territorios indígenas, con las poblaciones afrodescendientes en los quilombos… En el Ejecutivo de Jair Bolsonaro ya se han producido dos salidas de ministros de Salud. La respuesta no es poner más militares en las calles y en el Gobierno, sino invertir más en servicios públicos.

"El hambre asusta más que el virus"

En América Latina, el derecho a la salud es para quien pueda pagarlo. Solo se cuenta con 18 médicos por cada diez mil habitantes como media, la mitad que en los países ricos. Y uno de cada cinco latinoamericanos urbanos vive en barrios marginales, asentamientos informales o viviendas inadecuadas, donde el confinamiento deja de ser una estrategia.

La brecha duele más en la piel de las mujeres. Ellas representan la mayoría de las trabajadoras sanitarias, ellas son la mayoría de las trabajadoras informales y ellas se han quedado confinadas durante semanas con sus agresores. El coronavirus no discrimina, pero la desigualdad sí.

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