¡Qué añito llevamos!

Imagen de recurso de una mujer con una mascarilla por el coronavirus.
Una mujer con una mascarilla por el coronavirus.
Óscar Cañas - Europa Press - Archivo

Menudo 2020 llevamos. No hemos cumplido ni la mitad del año y ya han pasado tantas cosas como en el último lustro. Lo último, un cocodrilo del Nilo por el río Pisuerga que aparece y desaparece como si del Monstruo del Lago Ness se tratase. Si me pinchan, no sangro.

Tomábamos las uvas y el planeta ya nos decía: ¡preparaos raza humana! Que Australia se quema. Qué mala pata, oye. A su vez en una localidad de China una persona fallecía de una extraña neumonía. Vaya, hombre. Pero los primeros días del año nos traían también el trágico accidente de Kobe Bryant. La Mamba Negra, su hija y unos amigos dejaban este mundo en uno de esos aparatos con hélices en el techo.

El segundo mes parecía más tímido, hasta que Indonesia se inundó. Además, algunas evidencias hacían indicar que un misterioso virus tocaba a las puertas de Europa. Seguimos bailando como si no fuese con nosotros. Marzo fue el mes de la pandemia. La OMS así la catalogó y muchos países comenzaron a confinarse. Delicada y necesaria medida privar de libertad a la ciudadanía.

Ya en abril, la NASA decidía desclasificar archivos donde confirmaban la existencia de ovnis, se incendiaba Chernóbil y el volcán Krakatoa gritaba fuertemente. ¿Y mayo?, pues el quinto mes nos dejó la vuelta de Anonymous. Cuidado que cuando estos vuelven, algo gordo traen.

Y así, hasta el mes de junio, donde la revuelta callejera estadounidense nos trata de reportar al movimiento por los derechos civiles de los años 60. Ni los mejores guionistas de Hollywood. Esperemos que el ejemplar del Nilo traiga la prosperidad que el largo río africano trajo a la civilización egipcia durante miles de años. Quizá sea una señal divina de cara al mes de julio.

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