Confinados: volver a fumar, ¿por qué no?

Adriana Marqueta Baile Doctora en Psicología. Experta en Programas de deshabituación de TabaquismoOPINIÓN
Una mujer fumando
La dependencia física al tabaco desaparece en torno a los dos meses, mucho antes que la psicológica.
GTRES

En estos días de confinamiento escuchamos frases como “estoy pensando volver a fumar, total de algo hay que morir”, “así tengo excusa para salir a la calle, los estancos es de lo poco que hay abierto”. Deseos que no tienen mucho sentido, cuando para hacer frente a esta pandemia debemos mantener nuestro sistema inmunológico más fuerte que nunca; y además sabemos que el coronavirus afecta principalmente a los pulmones. Pero la tentación es fuerte y atractiva...

Si eres exfumador y no te ves identificado con las frases anteriores, ¡Enhorabuena!. Eres un exfumador consolidado, orgulloso del logro que conseguiste; y tu cerebro no está pensando en recaer.

Si te has visto reflejado ¡Cuidado!. La dependencia psicológica y el autosabotaje te están jugando una mala pasada, con consecuencias físicas y psicológicas muy negativas a corto y largo plazo.

Vayamos por partes. Si llevas más de dos meses sin fumar, aunque la adicción al tabaco no es matemática y los periodos de tiempo pueden variar según el grado de adicción y la persona; ya no deberías sufrir dependencia física; ya que tu cerebro no tiene la necesidad de consumir nicotina. Puede que te estés preguntando: ¿Y entonces, por qué tengo tantas ganas de fumar? Por la dependencia psicológica. Llevabas muchos años disponiendo de un recurso, el cigarrillo, que estaba disponible en momentos buenos, malos, a cualquier hora del día…; y que tenía el “poder” además, de mejorar esas situaciones de ocio, de relajarte en situaciones de estrés o incluso ayudarte a conciliar el sueño.

Piénsalo fríamente, si realmente el cigarrillo tuviera esos poderes, poca gente podría costeárselo. Sin embargo, esta es la manera que tiene un fumador de hablar del tabaco cuando no lo tiene. Ese es el relato que decide contarse. Decidiste dejar de fumar por muchos motivos, seguro que uno de los más importantes era mejorar tu salud, y además querías dejar de depender del cigarrillo. Una de las mayores ventajas que refieren los fumadores al dejar de fumar, más allá de las físicas, es la libertad. Cuando una persona lleva tiempo abstinente, ya no es el cigarrillo el que le lleva a salir de un bar o de una reunión para fumar; eres tú, el exfumador, quien decides cuándo salir o entrar de un establecimiento porque la dependencia a la nicotina ya no entra en juego.

"Si coges un cigarrillo, aunque sea una calada, estás perdido"

Sin embargo, da igual los días, meses, o años que lleve una persona sin fumar, porque en cuanto entras en contacto con la sustancia y coges el cigarrillo, aunque sea una calada, estás perdido. Toda esa dependencia que llevaba dormida tanto tiempo, se despierta de golpe. Es un salto al vacío, en cuestión de segundos vuelves a ser el fumador que eras años atrás. Todo el esfuerzo se ve reducido a cenizas, y ya no estás en condiciones de volver a tomar la decisión, de volver a dejarlo porque como establecen los estudios y mi experiencia como especialista en la materia; un fumador que llevaba tiempo abstinente y recae, tarda meses incluso años en volver a tomar la decisión de dejar de fumar y buscar ayuda para ello. Mi recomendación: pase lo que pase, no cojas un cigarrillo.

Adriana Marqueta Baile

  • Doctora en Psicología. Forma parte del equipo del psiquiatra, Doctor Vicente Ezquerro. Experta en tratamiento de adicciones en la Unidad de Tabaquismo desde hace 14 años. Es formadora en aspectos relacionados con la Psicología, el Coaching tanto deportivo como ejecutivo, la Inteligencia Emocional y la Entrevista Motivacional.

La segunda parte se llama autosabotaje, y ocurre en muchos momentos de nuestra vida diaria. Es natural que surja en la etapa tan excepcional de confinamiento que nos está tocando vivir. El autosabotaje engloba todas aquellas conductas que has dicho que ibas a hacer y no las haces, es decir, llevarte la contraria a ti mismo. Algunos ejemplos pueden ser: Voy a levantarme a las 07:30 y retraso el despertador. Voy a terminar ahora el informe para la reunión y cuando te das cuenta, estás revisando el correo electrónico y aún no has abierto el informe. Está directamente relacionado con la disminución de la autoestima. Si sumamos que ahora nos sentimos menos libres porque no podemos salir de casa cuando nos apetece, que tenemos prohibido relacionarnos con quien queremos como solíamos hacer. Vivimos con reglas impuestas y nuestra mente combate la falta de libertad con rebeldía y por eso, puede aparecer la idea de volver a fumar. El autosabotaje también está relacionado con el refugiarse en la comida; comer y beber más de lo habitual, más dulce; ser más sedentario, perder las rutinas. Hacer todo lo contrario a lo que estamos recomendando los psicólogos en la consulta o entrevistas.

"Ante lo desconocido, el ser humano siente miedo"

¿Por qué nuestra mente y conducta actúan así?. El miedo, es una emoción primaria que nos protege para adaptarnos. Nos revela la falta de recursos que tenemos para hacer frente a una situación. En vez de buscar los recursos que nos faltan, es más fácil dejarnos llevar por esas conductas no decididas previamente que minan nuestra autoestima. Es más fácil, pero a largo plazo perjudicial. En lugar de permitir el miedo y retomar conductas que nos perjudiquen, debemos buscar y generar esos recursos que nos faltan, en este caso puedes responderte a las siguientes preguntas: ¿Por qué dejaste de fumar?; ¿Cómo te sentías a los meses de haberlo conseguido?; ¿Qué te decía tu entorno, familia, amigos?; ¿Qué aspectos mejoraron a nivel físico?: ¿Y a nivel psicológico?. Seguro que al final del proceso te sentías más fuerte por haber conseguido algo que hacía mucho tiempo te resultaba insuperable. El gran éxito de dejar de fumar, es que has conseguido romper una adicción, una de las cosas más difíciles que se pueden llevar a cabo. La adicción se define como la pérdida del control de la conducta, es decir, hago algo que en realidad no quiero hacer. Cuando fumabas no tenías el control sobre tu conducta y ahora sí. Esa capacidad de hacer lo que realmente quieres hacer, que suena fácil pero es difícil de conseguir, la puedes utilizar también ahora, en esta etapa de tu vida.

¿No es paradójico el que ahora te plantees coartar más tu libertad recayendo y volviendo a fumar?. No lo hagas. Recupera esa sensación de tener el control, dirige tu vida hacia donde tú quieras. Hemos tenido que adaptarnos a esta situación tremenda, pero no lo hagamos desde la pasividad, sino desde el Yo decido cómo quiero vivirlo. Si algo ha quedado claro es que estamos ante un acontecimiento nuevo de dimensiones desconocidas. El que se adapte y aprenda, saldrá reforzado y el que no, se quedará atrás.

Tú decides y si no eres capaz de hacerlo solo, aquí estamos para ayudarte.

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