Elizabeth Taylor y Richard Burton
Elizabeth Taylor, con su gran amor, Richard Burton, en una escena de 'Cleopatra'. REUTERS

Tenía los ojos de color violeta y una belleza espectacular que hizo que pronto triunfara de niña en el sistema de los grandes estudios. Elizabeth Taylor era una de las grandes estrellas que ha tenido Hollywood, además de sus personalidades más fuertes y combativas. Este miércoles ha perdido su particular batalla contra  su eterna mala salud de hierro (bromeaba con que ya no podía contar el número de operaciones que llevaba desde niña, unas treinta) y ha muerto en Los Angeles a los 79 años de edad.

Nacida en Inglaterra el 27 de febrero de 1932, en Hampstead (Londres), era conocida tanto por sus grandes papeles, en Gigante, Cleopatra, De repente el último verano, Una mujer marcada, ¿Quién teme a Virginia Wolf?, La gata sobre el tejado de zinc como por su tempestuosa vida sentimental (tuvo ocho matrimonios, con siete hombres distintos, pues repitió con su gran amor, Richard Burton). En los últimos años Elizabeth Taylor, sin embargo, fue sobre todo conocida por las causas benéficas que apoyaba y por las peculiares amistades que frecuentaba, en especial Michael Jackson, que la adoraba y compartía confidencias con ella en Neverland.

Su dedicación y defensa de sus amigos fue precisamente una de las características más conocidas de Taylor. Permaneció junto a Rock Hudson cuando valientemente anunció que padecía Sida, cuidó y mimó a su amor platónico, Montgomery Clift, cuando un accidente le desfiguró el rostro y defendió a Michael Jackson cuando atravesaba sus horas más bajas por sus supuestas relaciones con menores.

Pero Taylor, una mujer que consiguió el reconocimiento de la profesión logrando dos Oscar por ¿Quién teme a Virginia Wolf? (1966) Una mujer marcada (1960), también fue objeto de críticas feroces cuando inició una relación sentimental con el cantante Eddie Fisher, cuando este estaba casado con Debbie Reynolds. Reynolds la acusó entonces de haberle robado el marido y de haber explotado su reciente viudedad (su anterior marido Michael Tood había muerto en un accidente) para engatusar a Fisher.

Tras Fisher llegó el hombre que marcó su vida y con el que compartió borracheras inacabables, broncas que terminaban en pasionales reencuentros (generosamente adornados pora las joyas que le regalaba Burton) y mucho amor: Richard Burton. Juntos escribieron algunas de las páginas más sabrosas de la historia fílmica y sentimental de Hollywood, que hoy todo el mundo recuerda con nostalgia.

Una estrella precoz

Elizabeth Taylor vivió hasta los siete años en Inglaterra, hasta que sus padres, de origen estadounidense, decidieron instalarse en California (EE UU) ante el inminente inicio de la II Guerra Mundial. Su vocación artística le vino por parte materna. Su madre había sido actriz teatral, mientras que de su padre heredó su amor por el arte.

Dio sus primeros pasos en el cine con 10 años, en el filme There's One Born Every Minute (1942), que fue seguido por La cadena invisible (1943) y dos películas más antes de saltar al estrellato con Fuego de juventud (1944), un pedestal del que ya no se bajaría.

A partir de los años 70 comenzaría poco a poco su declive, forzado en gran medida por sus serios problemas de salud. Su última película fue en 1994, Los picapiedra. Fue nombrada Dama del Imperio Británico por la Reina de Inglaterra en el año 2000