El anuncio de cortes de electricidad y los retrasos en el metro obligaron este lunes a los ciudadanos de Tokio a cambiar sus hábitos y recurrir a medios como la bicicleta para llegar a sus despachos.

Los residentes de la mayor ciudad del mundo, con más de 30 millones de habitantes en su área metropolitana, afrontaban las grandes distancias a golpe de pedal o estudiaban con paciencia los horarios del transporte público para que sus trenes o metro no coincidiesen con los cortes eléctricos programados.

Otros muchos, como Leonardo Carrascosa, periodista español que estudia japonés en Tokio, directamente se han quedado en casa. "Nos quedaba una semana de clases antes de las vacaciones, pero las han suspendido", explica por teléfono desde el centro de la capital nipona.

Este periodista cuenta cómo varios de sus amigos japoneses sí fueron a la oficina, pero sus jefes han pedido que no vuelvan ni mañana ni pasado, ante la alerta de que pudiera producirse otro gran terremoto.

Cortes de electricidad

De hecho, Carrascosa explica que él está "más preocupado por otro temblor que por la radioactividad" que pudiera emanar de la central de Fukushima 1, en el noreste del país. Desde que el viernes se produjo el gran seísmo de escala 9 no han cesado las réplicas. "El viernes hubo una réplica cada media hora", cuenta Carrascosa, "al día siguiente hubo más de una docena y hoy ya van dos, una grande y otra casi imperceptible".

La maleta de emergencias de un español: comida, agua, velas y ropa de abrigo Este lunes ha ocurrido un temblor de 6,3 en la escala Richter. "Estaba solo y me he alarmado un poco", cuenta este español que vive en un octavo piso en pleno centro de Tokio.

El Gobierno anunció este domingo que a partir del lunes habría cortes rotatorios de electricidad en Tokio y las provincias aledañas, aunque finalmente los de la mañana no se llegaron a efectuar porque la demanda de energía fue menor de la esperada.

Tristeza e incertidumbre

Cerca de 45 millones de personas pueden verse afectados por los cortes, que excluirán el centro de la capital al hallarse allí las oficinas centrales del Gobierno y las sedes de las principales empresas.

Los tokiotas, sin embargo, sí han padecido problemas con los trenes, sobre todo quienes viven en el extrarradio, con retrasos de horas, mientras muchos han preferido ir en bici ante el temor de quedarse colgados ante una nueva réplica o que ésta les pille en un vagón. Otros se han visto obligados a hacer ejercicio al haberse detenido los ascensores de sus edificios como medida de ahorro.

El ambiente en Tokio es de tristeza por el desastre, inquietud creciente ante la confusa situación en la planta nuclear de Fukushima, "pues cada hora cambian la versión", dice Carrascosa, y de luto por las más de 1.600 víctimas mortales confirmadas.

Carrascosa se ha comprado una mascarilla protectora y medita con su novia la posibilidad de irse unos días al sur de la isla, donde casi no se sienten los temblores. Mientras, ha preparado una mochila con lo imprescindible por si vuelve la tierra a temblar fuerte. En ella ha metido, nos cuenta: "comida, agua, velas, linternas y ropa de abrigo".