Dos colegios, asediados por las obras de la fábrica Mahou

  • El Gran Capitán y el Tomás Bretón se ubican al lado de la zona donde se ejecuta la 'operación Calderón'.
  • Hay polvo por todas partes y casos de asma.
Alumnos del colegio Tomás Bretón, con las obras de la Mahou al fondo.
Alumnos del colegio Tomás Bretón, con las obras de la Mahou al fondo.
Jorge París

Los padres del colegio Tomás Bretón y del instituto Gran Capitán se encuentran muy preocupados con las obras de la Mahou, pertenecientes a la primera fase de la operación Calderón. Y no es para menos. Estos dos centros se ubican justo al lado de la antigua fábrica de cerveza, cuyo derribo llena todo de polvo y hace peligrar la salud de los alumnos.

"Hemos tenido varias reuniones con la empresa demoledora, y aunque ofrecen garantías de seguridad, el tema nos inquieta. Mi hija lleva muchos días tosiendo, y hace poco vi a dos operarios vestidos con traje blanco inspeccionando la zona, como si fueran astronautas", explica la madre de una alumna del Gran Capitán, situado a apenas diez metros de la obra.

Recreo con escombros

La situación del Tomás Bretón es todavía más alarmante. El patio del recreo está pegado justo a la zona de la demolición, por lo que resulta muy complicado aislar a los niños. "Se barajó la posibilidad de cubrirlo con una lona, pero era peor el remedio por la polvareda que levantan los propios críos", explica el director del Tomás Bretón. La última semana se instaló una valla metálica para paliar la suciedad que provoca el tránsito de camiones llenos de escombros.

Una visita al barrio deja claro la magnitud de los trabajos. Los coches aparcados en las calles aledañas tienen los parabrisas llenos de polvo blanco y grisáceo. Los vecinos tampoco ocultan su malestar. En una papelería cercana añaden además una desventaja: "Estamos al lado del río, en la parte más baja de la ciudad, y toda la contaminación y la suciedad se acumulan aquí", dice la dueña, que no olvida las obras de la M-30 de hace unos años: "Nos tuvieron meses y meses así. Y la salud de mucha gente se resintió".

Otra madre del colegio justifica su temor precisamente por estos trabajos. "No estamos angustiados, pero sí en alerta. Mi hijo empezó a sufrir ataques de asma precisamente con el inicio de las obras de la M-30. La neumóloga me dejó claro que esa era la razón de sus ataques. Antes no tenía problemas respiratorios".

Hasta dos reuniones se han celebrado entre el AMPA y la empresa demoledora AG para analizar los peligros de los trabajos, que acabarán alrededor de noviembre. El mayor miedo que hay ahora es la llegada del buen tiempo, que provocará un aire más sucio y, por lo tanto, más peligroso para la salud.

Acabarán en noviembre

El derribo de la Mahou forma parte de la primera fase de las obras de la 'operación Calderón', que utilizará los terrenos del estadio colchonero y de la cervecera para crear zonas verdes, así como una promoción de viviendas. Comenzaron el 30 de diciembre y durarán once meses (hasta noviembre). La empresa demoledora se ha comprometido a realizar análisis de la calidad del aire con sus propios sensores cuyos resultados se entregarán mensualmente a los padres de los alumnos.

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