La nueva era del destape, en las series españolas

  • Muchos formatos de ficción recurren al desnudo de sus protagonistas y a las escenas de sexo para hacerse con el favor de la audiencia.
  • Hay paralelismos y diferencias con el destape que se vivió en España durante la Transición democrática.
  • Ahora, el destape es un indicador de la igualdad de sexos.
Una escena de 'Física o química' en la que sus protagonistas se muestran ligeros de ropa.
Una escena de 'Física o química' en la que sus protagonistas se muestran ligeros de ropa.
ANTENA 3

Antes y durante la Transición Española los españoles disfrutaron o se escandalizaron con el fenómeno conocido como el destape. En aquellos años, los útimos del franquismo y los primeros de la democracia, la tradicional abstinencia visual de desnudos provocó la llegada de una oleada de películas en las que los pechos, las nalgas y los pubis tenían casi más presencia que los diálogos.

Cualquier trama, cualquier situación o cualquier escena desembocaban irremediablemente en una señorita en paños menores y un macho ibérico con los ojos como platos.

Mucho ha llovido desde entonces y el sexo ha pasado a tener una presencia constante en la sociedad, en el cine, la publicidad, Internet... Y en las series. Sobre todo en las series españolas. Y es que la ficción nacional pasa por una particular etapa de destape, en el que cualquier cosa vale para mostrar a un jovencito de cuerpo apolíneo con el torso desnudo, o a alguna jovencita de generosas curvas enseñando más piel que ropa.

En mayor o menor medida, series como El Barco (Antena 3), Ángel o Demonio (Telecinco), El Internado (Antena 3), Águila Roja (La 1), Física o química (Antena 3), Tierra de Lobos (Telecinco) o Hispania (Antena 3), no dudan en explotar los esculturales cuerpos de sus protagonistas, que siempre encuentran alguna situación que les exige deshacerse de la ropa. La audiencia responde haciendo de estas series líderes de audiencia y baluartes para las cadenas que las emiten.

En estas ficciones, cualquier excusa es buena para que alguien aparezca desnudo, sea sorprendido en la ducha, vistiéndose o desnudándose, y los personajes tienen una sorprendente tendencia a la promiscuidad, lo que les lleva a mantener relaciones sexuales que son profusamente mostradas en los capítulos de estas ficciones.

Pero el nuevo destape no es como el de antaño, donde las señoritas estaban de buen ver y los varones eran achaparrados y poco agraciados. La igualdad de sexos es una de las principales diferencias. Ahora, las series muestran por igual las anatomías de ellos y ellas, en un intento por hacerse con todo el espectro de la audiencia.

Los más mirones

El público mayoritario de estas series está compuesto por mujeres. Sólo tres ejemplos: la audiencia de El barco está compuesta por un 41,8% de hombres y un 58,2% de mujeres, la de Hispania, por un 46,7% de hombres y un 53,3% de mujeres y la de Águila Roja, por un 44,9% de hombres y un 55,1% de mujeres, según datos de Barlovento Comunicación.

También resulta curioso que no son las hormonas adolescentes las que cada noche conectan la televisión para ver a sus adorados y atractivos ídolos. De hecho, por edades, son los grupos entre 24 y 44 años y de 45 a 64 los que más siguen estas series dadas a la exhibición de las partes pudendas.

Sin embargo, para Susana López Penedo, profesora de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, no estamos viviendo un nuevo destape, sino que éste nunca se fue: el interés por la cuestión del sexo viene de antiguo.

"De hecho estamos así desde hace siglos, desde el establecimiento y dominio de la ideología y la moralidad de la burguesía como la clase media a partir de la Revolución Industrial, con un énfasis en la privatización de los sentimientos y de las practicas sexuales", afirma la socióloga.

Pero, ¿por qué en una sociedad supuestamente moderna, con educación sexual y libertades siguen llamando la atención los contenidos que recurren al reclamo del sexo y el desnudo?

"El hecho de que el sexo llame tanto la atención demuestra precisamente que la sociedad no es tan abierta como parece. Ese es el error de principio, pensar que porque se habla mucho de algo significa que esto se acepta. Generalmente suele ser al revés", explica la socióloga.

"Hablar de sexo constantemente es el equivalente a la confesión. No nos sentimos cómodos con la idea y por eso no dejamos de hablar de ello", explica la experta. Sobre el tema, Michel Foucault dijo que "la liberación solo se alcanzará cuando seamos capaces de dejar de hablar de sexo".

El fenómeno del nuevo destape no es exclusivo de la televisión. Haciendo honor a sus antepasadas, en los últimos años se han estrenado películas en las que los actores y actrices del momento lucen cuerpo en escenas subidas de tono, como en Mentiras y gordas, 3 metros sobre el cielo, Castillos de cartón, El juego del ahorcado o Habitación en Roma.

Burlas al destape

Las, en ocasiones absurdas, tramas o situaciones que se plantean en estas series para poder justificar los desnudos han sido objeto de burlas y parodias. La propia televisión se ha ocupado de hacer chistes con el tema, como por ejemplo los programas Sé lo que hicisteis... (La Sexta) y Vaya semanita (EITB), que se ocuparon del asunto (vídeos), en este caso, con parodias a El Barco, serie que también fue parodiada en el programa de radio Anda Ya!.

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