Isabel Aguilera
Isabel Aguilera, exdirectora de Google, presentó en febrero 'La encrucijada de Carlota', un libro sobre los problemas de conciliación para la mujer. EP

La emprendedora y ex directora general de Google Isabel Aguilera ha compaginado siempre la educación de sus dos hijos con una vida profesional que le ha llevado a ocupar cargos de responsabilidad en Vodafone, Dell, HP, General Electric y NH, y por eso aboga por hacer compatible el trabajo con el papel de madre.

Aguilera nació en Sevilla en 1960, es consejera independiente de Indra y ha participado recientemente en la puesta en marcha de dos empresas innovadoras ("start up").

También presentó en febrero La encrucijada de Carlota, un libro que relata la historia de una directiva que se encuentra rodeada de problemas de conciliación y, en algunos casos, de machismo en el entorno laboral.

En su libro, casi siempre, vida personal y profesional se mezclan. ¿Qué opina de la conciliación?
Quiero trabajar pero también ser madre. Quiero complicarme la vida y ver hasta dónde soy capaz de compaginar. No quiero que nadie me sustituya como madre ni como ejecutiva. No es fácil, pero se puede hacer. Conozco a madres que han dedicado más tiempo a sus hijos que yo y les ha salido mejor que a mí, pero también a otras a las que les ha salido peor.

La capacidad intelectual es una buena arma para combatir el machismo ¿Persiste el machismo en las empresas?
Soy muy sensible en el tema del machismo, me llevan los diablos. Además, como todas las grandes injusticias, se ceba más en las más débiles. He pasado por todas las fases. Por la etapa de, "si no le pongo nombre, no existe". También por la de "el machista irá desapareciendo". Pero no solo hay machismo en el ambiente profesional: hay en el día a día. Yo lo llevo mal, pero existen formas sutiles, a la vez que firmes y decididas, de hacerlo notar.

¿Se ha sentido discriminada en alguna ocasión? ¿Qué ha hecho en esos casos?
Sí. Pero, como decía Baltasar Gracián, "la mayor ventaja contra los críticos es tener razón". El tiempo me ha dado la razón. La capacidad intelectual es una buena arma para combatir el machismo, también el sentido del humor y la facilidad de palabra.

¿Ha pensado alguna vez que había sido discriminada positivamente por el hecho de ser mujer?
Yo creo que sí, alguna vez. Es como cuando haces un discurso en un idioma que no es el tuyo: de entrada cuentas con cierta simpatía, aunque cometas errores. En algún caso, es algo parecido. No niego que haya podido ser así, pero me ha ocurrido más veces lo contrario.

¿Qué opina de las políticas de discriminación positiva y de la mujer en el trabajo? ¿Se considera usted una pionera, una heroína anónima o una ciudadana más?
Cada vez hay más directivas con un perfil como el mío, afortunadamente. También he pasado, con el tema de la igualdad, por diferentes fases. Al principio no me gustaban absolutamente nada las cuotas. Luego empecé a pensar que, en la política, como tiene que reflejar la sociedad, tenían mucho sentido. Ahora, pienso que tenemos que atravesar el desierto de forzar una situación que debería ser la natural, porque en el fondo no es más que aplicar la Constitución.

La crisis ha abierto el debate en temas de igualdad en España ¿Cómo está España en igualdad? ¿Ha experimentado alguna mejora desde que usted llegó al sector?
Necesitamos mejorar y queda por hacer. La crisis ha abierto el debate en este tema, pero también otros colectivos tienen problemas de igualdad. La juventud y los mayores, por ejemplo. Yo soy una privilegiada porque he estado siempre en compañías americanas y tecnológicas. Hay dos variables que son distintas con las empresas españolas. La primera es la duración de la carrera, la permanencia en la compañía; en la tecnología es todo más rápido. Por otro lado, las empresas americanas son más "meritocráticas", basadas en el rendimiento.

¿Cuáles son los sectores económicos con más igualdad?
Todos a los que se acceda por examen. Luego, cuando llegas a la dirección de algo, los que deciden son hombres. En general, en los colectivos en los que se puede medir el mérito, en la universidad, en exámenes, en las oposiciones, hay más igualdad e incluso desigualdad a favor de las mujeres.

¿Habría que cambiar el sistema? ¿Cómo se podría mejorar?
Lo que hay que hacer para comprobar que algo funciona es medirlo. Habría que "monitorizar" y mejorar la situación continuamente. Tenemos que equilibrar continuamente la insatisfacción permanente con la razonable satisfacción. También hacer propuestas, aunque se pase mucha vergüenza. En algún momento debemos hacerlo. Si esperamos a que las cosas cambien, llegarán las cosas y nos cambiarán.