Uno de cada 190 valencianos acudió el año pasado a la Dirección General de Consumo o a la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu) porque tenía dudas sobre sus derechos o para reclamar. En Consumo, las quejas sobre las reparaciones de coches casi se doblaron en 2004 respecto a 2003 (subieron un 40%). Coparon más del 7% de las 10.868 recibidas. La mayoría, según su director general, Carlos Mazón, fueron «por la falta de un presupuesto o por cobrar por encima de lo presupuestado al dejar el coche». Pese a este boom, la palma siguió llevándosela la telefonía, especialmente las facturas abusivas, que representaron el 20% de las reclamaciones. Aquí no hay quien viva Avacu, por su parte, atendió 9.000 consultas y 4.000 quejas. Muchas fueron sobre talleres o telefonía (trabas para darse de baja, mala cobertura, cobros por servicios no recibidos...), pero las más abundantes fueron las de vivienda: retrasos en la entrega de llaves, calidades inferiores a las pactadas, contratos de alquiler que no especificaban quién pagaba el impuesto de basuras, arrendatarios a los que los dueños de las casas les hacían la vida imposible porque eran de rentas bajas y querían echarlos, peleas vecinales... La asociación también tramitó casi 900 dudas y quejas por comisiones bancarias, plagios de tarjetas... Otras fueron por negligencias médicas o contra farmacias que no vendían condones.