El ex vicepresidente del Gobierno y diputado en el Congreso por Sevilla, Alfonso Guerra, ha asegurado tras recibir el título de Hijo Predilecto de Andalucía de manos del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, que con este galardón no sólo se le premia a él, sino a todos aquellos que han soñado "con otra Andalucía".

En su discurso de agradecimiento en el acto de entrega de los títulos de Hijos Predilectos y las Medallas de Andalucía, celebrado en el Teatro de la Maestranza, Guerra, quien habló en nombre de los galardonados, definió a Andalucía como "la tierra de la dignidad" y a la que "el hambre y la guerra no pudieron quebrar su espíritu libre".

El político sevillano, quien se consideró como un hombre sencillo, un niño de posguerra y un político "de verdades y de consenso", mostró su satisfacción por la distinción otorgada, pese a que aseguró que quienes le conocen saben de su "escasa inclinación por honores ni laureles". Si bien, en este caso, ha afirmado que no podía negarse a ser llamado "hijo de Andalucía".

Tras asegurar en un poético discurso que Andalucía es una "tierra de soñadores" y que históricamente había sido una "tierra de cultura y de injusticias", Guerra ha señalado que los andaluces poseían desde siempre "el don de la cultura popular, la de la sabiduría del vivir y sufrían la injusticia del analfabetismo y el abandono de sus necesidades materiales".

ANDALUCÍA,

Discriminada por una "elite indolente y codiciosa"

No obstante, ha considerado que, a pesar de la discriminación practicada por una "élite indolente y codiciosa", Andalucía fue siempre la tierra de la libertad individual. "En el cambio que produjo la Constitución fue donde los andaluces creyeron encontrar el propicio momento de su elevación. Si todas las comunidades regionales de españoles protestaban su propia identidad, la personalidad de Andalucía no era menor, su cultura profunda y superior se alió con los fervorosos deseos de arrasar un bienestar que ofreciera oportunidades iguales a los hasta entonces desiguales", ha añadido.

"De aquí llamé a todas las puertas de España, peleando por la libertad primero, contribuyendo a la Transición de un país oscuro en otro luminoso y trabajando en la consecución del bienestar, la justicia distributiva y el respeto a todas las posiciones", ha señalado Guerra, quien ha dicho que la Junta nombra en él con esta distinción "a muchos hombres y mujeres sencillos que hoy se verán retratados en mi rostro de gratitud y responsabilidad".

Sobre los distintos premiados, ha dicho que simbolizan "el hombre y la mujer, efímero o ideal, aquel para el que no existen naciones menores, colectividades inferiores, sino naciones fraternales, las viejas naciones del espíritu, más allá de la política contingencial. No se trata de refugiarnos en el pasado, en derechos muertos en el tiempo, sino de inventar el porvenir que la vida exige de nosotros".

Guerra, que no eludió referirse al momento actual de crisis económica, señaló como desafío del siglo la reclamación de libertad emprendida por los pueblos árabes, añadiendo que las sociedades "no necesitan de violencia para promover cambios políticos". Sobre el futuro de España y Andalucía, ha dicho que ambas deben encontrar un lugar en el espacio internacional para garantizar el progreso y la igualdad.

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