El edificio industrial y el aparcamiento de 900 plazas del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, lo que comprende la primera fase de este proyecto, se inaugurará en torno a la Semana Santa de este año.

Así se puso de manifiesto durante la visita que realizó a las obras el consejero de Sanidad, Francisco Javier Álvarez Guisasola, quien estuvo acompañado del arquitecto Salvador Mata y del gerente del Clínico, Carlos Fernández.

Álvarez Guisasola indicó que la primera fase está constituida por el aparcamiento, con 900 plazas, a las que se sumarán otras 200 que irán bajo las consultas, y el edificio industrial, así como un aljibe, que cuenta con una capacidad de 1,2 millones de litros y del que ya se abastece el Hospital.

La segunda fase, recordó, es una parte un poco más clínica, dedicada fundamentalmente a servicios centrales con quirófanos, REA, hospital quirúrgico, anatomía patológica, farmacia, rehabilitación, urgencias y esterilización, así como hemodinámica junto a la parte de cardiología.

El consejero, en declaraciones recogidas por Europa Press, afirmó que "desde un punto de vista funcional" el complejo está muy bien planificado porque aglutina una serie de servicios que tienen "entidad propia" y sobre todo hizo hincapié en dos "fundamentales" como las urgencias, que tienen una mayor amplitud y pasan de unos 40 a 64 puestos, y una parte específica de urgencias pediátricas con 13 puestos, con entrada y sala de espera independientes, algo "conveniente y deseable".

Por lo que se refiere a la parte dedicada a la rehabilitación, considera que se ha buscado una solución "interesante", muy individualizada con una dársena porque generalmente el transporte es en ambulancia o en coches debido a la imposibilidad física que a veces tienen para acudir, "por lo que el trasiego de estos vehículos es muy importante". En este sentido, calificó de "gran idea" que al estar independizada esta zona se haya puesto en la parte baja.

Obras "en tiempo y forma"

El consejero explicó que, desde un punto de vista general, las obras "van muy bien, en tiempo y forma, incluso en algunos aspectos un poco adelantadas" y recordó que la intervención se enmarca en el Plan de Infraestructuras 2002-2010.

En este sentido, indicó que en la provincia de Valladolid ha supuesto el nuevo Hospital Río Hortega, la reforma y ampliación visitada este lunes y la ampliación que se ha hecho en Medina del Campo. En total, concretó que se han invertido unos 350 millones, alrededor de 280 en Atención Especializada y 70 en Primaria, lo que ha permitido actuar sobre 22 centros de salud y 240 consultorios.

Esto, además del equipamiento de ambos hospitales, incidió el consejero, "es una apuesta muy importante" para la atención Primaria y Especializada para Castilla y León y Valladolid, que sitúa a la Comunidad "entre las primeras" en calidad asistencial de España según los diferentes barómetros.

El arquitecto Salvador Mata explicó que la zona posterior al edificio principal, donde se atendió a los periodistas, será una plaza que se integrará con el resto de la ciudad mediante dos viales, el sur, que discurre entre IBGM y la plaza, une Ramón y Cajal y Real de Burgos y tiene un carácter más técnico para el hospital, y el vial norte, que discurre entre Chancillería, las instalaciones de la Universidad y el propio Hospital.

Además, destacó que hay una filosofía en el proyecto de "voluntad integradora", dotando al edificio de un zócalo y una serie de espacios de "sutura" con el resto del tejido de la ciudad, de forma que esta plataforma va a "amabilizar" este conjunto hospitalario en relación con lo circundante.

Por otro lado, explicó que el edificio técnico que se desarrolla en la segunda fase "es muy modular", contiene patios interiores y exteriores para que sea un edificio "flexible", que "sea capaz de aceptar una transformación en un tiempo moderado".

Traslado de pacientes

Por su parte, el gerente del Hospital Clínico Universitario se refirió al traslado de pacientes que se lleva a cabo durante el transcurso de las obras en este complejo hospitalario.

Carlos Fernández indicó que se ha empezado a trasladar pacientes ambulatorios como el caso de las consultas de endocrinología, reumatología, unidad de cuidados paliativos y la unidad de investigación.

Además, en los próximos meses se trasladará también a los pacientes ambulatorios, aunque "lógicamente" cuando en año y medio se inaugure el edificio técnico será el momento "crítico" en el que se tendrá que trasladar también pacientes hospitalizados al viejo Río Hortega o edificio Rondilla.

Respecto a este último, Guisasola afirmó que servirá de desahogo al Clínico, algo que llevará unos años, luego habrá tiempo para pensar para qué servirá pero "en buena lógica" cree que debería ser utilizado para funciones sanitarias.

Sucesivas fases

Las obras del Clínico —que tiene asignada una población de referencia de 275.000 personas— comenzaron en septiembre de 2009 y tienen un plazo de ejecución de 54 meses. La primera fase, que se inaugurará en torno a la Semana Santa supone una intervención en más de 24.000 metros cuadrados de los 114.000 del proyecto global.

Las obras de la segunda fase se centran en la construcción del edificio que albergará el denominado bloque técnico, de casi 20.000 metros cuadrados, y que también supone tratamientos de pavimentación y ajardinamiento en una amplia plaza que permita la convivencia del tránsito peatonal y de los vehículos sanitarios.

Posteriormente se abordará la tercera fase, que contempla el nuevo edificio de consultas externas, hospital de día y área de docencia en la calle Sanz y Forés, así como la unión al resto del hospital mediante dos amplias y luminosas galerías. A ello se suman las 200 plazas de aparcamiento bajo el bloque de consultas, la reforma interior de las torres sur y este del edificio actual, con la nueva UCI y la Unidad de Trasplantes, además de actuar en la hospitalización convencional médica y quirúrgica.

La fase cuatro supondrá la reforma interior de las torres norte y oeste y un nuevo pabellón de accesos y acogida, salón de actos, archivo y documentación clínica en la calle Ramón y Cajal (fachada actual).

La última fase incluye la reforma del zócalo actual de hospitalización para el área de diálisis, gabinetes de exploraciones funcionales (conectados con el edificio de consultas externas), radioterapia con ocho salas, laboratorios, unidades de soporte, bloque obstétrico-paritorios, medicina nuclear, reproducción asistida y diagnóstico por imagen. Asimismo, en esta última fase se desarrollará la urbanización del entorno.

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