Disuaden la manifestación
Policías antidisturbios empujan a manifestantes en Argel para contener cualquier tipo de manifestación. REUTERS / Louafi Larbi

Varios centenares de agentes policiales impidieron este sábadode nuevo por la fuerza el arranque de una manifestación en el centro de Argel en demanda de cambios en el régimen argelino, convocada por el opositor Reagrupación por la Cultura y la Democracia (RCD).

Cerca de un centenar de personas intentaron concentrarse en la plaza de los Mártires, punto de arranque de la manifestación, una hora antes de su inicio, pero fueron dispersados hacia las calles adyacentes por las fuerzas policiales.

La de este sábado es la primera manifestación que se produce en la capital desde que el pasado jueves el presidente del país, Abdelaziz Buteflika, levantase oficialmente el Estado de excepción vigente en Argelia desde hace 19 años.

Decenas de antidisturbios dispersan a los manifestantes Un diputado del RCD resultó herido tras caer al suelo por los empujones de la Policía a los manifestantes, que intentaban reunirse en la Plaza de los Mártires, junto a la bahía de Argel. El parlamentario fue evacuado en camilla y trasladado al hospital en una ambulancia.

Toda la plaza está tomada por la Policía, que ha instalado barreras de hierro y alambre de espino en torno a la misma e impide el acceso de cualquier ciudadano.

A cada tentativa de concentrarse en una calle adyacente los manifestantes son dispersados por decenas de agentes antidisturbios, que les empujan con sus escudos y hacen ruido con sus porras para amedrentarles.

Entre gritos de "poder asesino", "el pueblo quiere la caída del régimen", "fuera Buteflika" o "Argelia libre y democrática" los manifestantes intentan reunirse de nuevo en otro lugar.

El secretario general del RCD, Said Sadi, se encaramó durante unos minutos a un vehículo e instó a la gente a continuar manifestándose para "acabar con este estado policial y dictatorial".

Como ha ocurrido en las dos tentativas de protesta de los sábados anteriores, varios jóvenes, en su mayoría adolescentes, se han entremezclado entre los manifestantes, gritado consignas a favor de Buteflika e intentado provocar incidentes, ante la pasividad policial.

Este grupo es todavía hoy más numeroso, entre 40 y 50 personas, y porta por primera vez pancartas a favor de Buteflika y en contra de la CNCD.