La sección tercera de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a un taxista a pagar una multa de 200 euros por arrancar el retrovisor de un vehículo que había estacionado momentáneamente en una parada de taxi ubicada en la puerta principal de la Estación de Autobuses de la ciudad, según consta en una sentencia consultada por Europa Press.

De esta manera, el tribunal ha desestimado el recurso de apelación interpuesto por la defensa del taxista contra la sentencia de 10 de mayo de 2010, que le condenaba a pagar esta multa por ser autor responsable de una falta de daños. También le condenaba a pagar 129,77 euros a la víctima por los desperfectos causados en el vehículo.

La Audiencia estima "probados" los hechos recogidos en la sentencia y agrega que "ha habido prueba de cargo bastante para destruir la presunción de inocencia del denunciado", en referencia al daño sufrido en el vehículo, a un testigo que vio lo ocurrido, y al hecho de que el denunciado admitiera que estuvo junto al coche dañado, aunque sostuvo que no le causó ningún daño.

El incidente tuvo lugar el 26 de diciembre de 2009, sobre las 19.00 horas, momento en el que la víctima estacionó su vehículo durante unos minutos en la parada de taxi ubicada en la puerta principal de la Estación de Autobuses de Valencia, en la Avenida Menéndez Pidal. Lo dejó señalizado con luces de emergencia.

Cuando regresó, vio que el retrovisor izquierdo de su automóvil estaba totalmente arrancado, y un testigo le comentó que había sido un taxista el causante del daño, quien rompió el retrovisor a golpes y luego lo arrancó. Le dijo que había tomado la matrícula de este taxista, por lo que pudo ser identificado.

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