Estrellas fuera del firmamento local
En plena faena. Francisco Morales, una de las jóvenes promesas de la cocina cordobesa, prepara los ingredientes de sus platos. Vacas
Celia Jiménez, la primera española que por su buen hacer en la cocina ha logrado una estrella de la Guía Michelín para el restaurante en el que trabaja, vuelve a su tierra natal, y lo hace para dar clases en la escuela de hostelería que le faltó a ella y que tuvo que buscar fuera. Jiménez se formó en la escuela La Cónsula, ubicada en Churriana (Málaga).

La historia de Antonio Navarro, un joven cordobés de 28 años, es la misma que la de Celia. Él se formó en la Escuela de Hostelería Islantilla (Huelva), donde adquirió los conocimientos que le llevaron a ser el sumiller de la bodega del restaurante de Salvador Gallego, uno de los cocineros más afamados del panorama nacional. Reconoce que tuvo que salir de Córdoba porque «no había ningún centro de importancia donde aprender mi profesión».

Francisco Morales sólo tiene 24 años y un futuro prometedor. También dejó Córdoba porque no encontró una buena escuela. Ha trabajado junto a Ferrán Adriá y Oriol Castro, ha sido jefe de cocina del restaurante Mugaritz y ha formado parte del equi-po de El Bu-
lli. Ahora, se marcha durante seis meses a Nueva York y Londres a trabajar en los restaurantes más vanguardistas y aprender nuevas técnicas.

FRANCISCO MORALES JEFE DE COCINA

«La ciudad es una mina de recursos»

Morales se aburría con las clases de hostelería que daba en el instituto Gran Capitán. Sus ansias por conocer los entresijos de la cocina le llevaron a dejar sus estudios y lanzarse a recorrer mundo en busca de nuevas experiencias.

¿Cuál es el objetivo principal que se ha marcado en su futuro profesional?

En primer lugar, asimilar todos los conocimientos posibles. Cuando crea que ya he aprendido lo suficiente, mi sueño, como el de cualquier cocinero, es montar mi propio negocio.

¿Será en Córdoba?

No lo sé, pero seguro que será en Andalucía.

¿Cómo sería ese negocio?

Partiendo de la base de que no se puede obligar a nadie a que coma como a ti te gustaría, sería un restaurante con menús tradicionales, de degustación, raciones y cocina de vanguardia. Buscaría un equilibrio entre cocina tradicional e innovadora.

¿Qué echa de menos de Córdoba, su ciudad?

La variedad de productos de esta tierra. Córdoba es una auténtica mina de recursos, igual que Andalucía. En esta tierra tenemos la materia prima para hacer una de las mejores cocinas del mundo.

BIO

Morales, de 24 años, se crió entre fogones. Los mejores cocineros del país se disputan sus servicios.

CELIA JIMÉNEZ JEFA DE COCINA

«Aquí es muy difícil hacer alta cocina»

Celia Jiménez es la jefa de cocina del restaurante vanguardista de Marbella El Lago, un lugar donde da rienda suelta a su imaginación culinaria.

¿Es posible implantar en una ciudad como Córdoba una cocina de vanguardia?

Francamente, es muy arriesgado crear una cocina de vanguardia en Córdoba. No obstante, es admirable la labor de gente como Francisco García, que hace en su restaurante El Choco una cocina creativa e innovadora.

¿Qué destacaría de la cocina cordobesa?

Como en Córdoba, no se come en ningún sitio. Es una cocina con muchísimas raíces, muy bien elaborada y con muchos guisos, que es algo que le da un toque singular.

¿Qué tipo de restaurante montaría en Córdoba?

Para mí, tener mi propio local no es un objetivo prioritario, pero en caso de abrir un restaurante en Córdoba me gustaría más bien que fuese un bar de tapas, pero mucho más elaboradas y con una cocina en miniatura.

¿Volvería a su ciudad si le hicieran una oferta?

Con los ojos cerrados, siempre y cuando hiciera la cocina que me gusta, pero ahora sólo pienso en continuar con mi labor en El Lago, donde  trabajo muy a gusto.

BIO

Desde los 11 años, Celia apuntaba recetas. Ahora, con 29 años es una de las pocas jefas de cocina de este sector.