‘Pa negre’ triunfa en la noche (de miedo) del cine

Ángeles González-Sinde, agarrada del brazo de Alex de la Iglesia.
Ángeles González-Sinde, agarrada del brazo de Alex de la Iglesia.
Juan Medina / REUTERS

Pues sí, fue de miedo. Hizo frío. El (escasísimo) público que acudió al Teatro Real a recibir a las estrellas no trajo aplausos: apenas vino con polémica, huevos e insultos. La ceremonia empezó bien pero, como el mal sexo, fue de menos... a peor. A poquísimo. Un espontáneo arruinó uno de los supuestos momentos de la noche, con el cantado Goya a Javier Bardem. Las reflexiones, los discursos los agradecimientos, fueron francamente insoportables. Y el resto... ¿Qué fue de la gran noche del cine español?

Bocas abiertas. Ésa fue la cara más vista durante la noche. Pero no por sorpresa, ni por fascinación. Simplemente, el público no pudo creérselo. Pocas veces se hizo tan larga la noche de los Goya. Pocas veces importó menos la supuesta gran velada del cine español. El sopor se hizo presente, como la prohibición de fumar, entre todos los presentes. Sopor, sopor, sopor para el cine español. Era la una menos cuarto, menos diez, de la mañana. El aburrimiento. Y la imprenta, mientras, esperando. Si alguien hubiese podido piratear la noche de los Goya, francamente, se hubiese dedicado a otra cosa.

En catalán

En una noche de protesta generalizada, como era lógico, la que más goyas se llevó fue Pa negre. Película en catalán. Película que no ha visto (casi) nadie. Parece que los académicos, puestos a protestar, apenas votaron, y la que se llevó más votos fue la que menos gente había visto. 25 años de Goya y, en el escenario, la Sardá y Puigcorbé. 25 años después. Uff...

El cine español se retrata. La que menos espectadores tenía. La película maldita de esta edición. Era lógico: cuando ni la industria del cine se quiere, lo lógico era premiar a la que menos gente había visto. No se vio en la sala de prensa. Suponemos que, a estas alturas, no se vería en ningún sitio. Era la una. No le importaba a nadie. Al infierno el cine español...

Fue la ganadora, Pa negre. Como podía haber sido Tesis, o La niña de mis ojos, o la madre que me parió. También la lluvia se llevó tres. Balada triste, dos. Buried también dos. Y la gran ganadora, Pa negre. En la noche en la que sabotearon a Bardem. En la noche en la que el cine español firmó su sentencia de muerte. En la noche en la que la prensa se quedó sin luz, en la que todo quedó atado con imperdibles, y los imperdibles se soltaron.

Bardem se llevó el de mejor actor, pero su agradecimiento quedó oscurecido por un súbito espontáneo. Pa negre se llevó mejor película, mejor director, y varios premios de interpretación. Era lo rebelde, la protesta, lo imprevisto. Un total de nueve Goya, pero a nadie pareció importarle demasiado. En la platea, quedó una voz: "esto ha sido un caos", "ha sido anormal", "ha sido un desastre". Y Balada triste se llevó dos. Y También la lluvia, tres.

No se sabe de quién fue el error. Quizá fue De la Iglesia con su anuncio de que dejaría de ser presidente de la Academía. Quizá fue la gente, a la que se le ha acabado la paciencia con el cine español. Quizá fueron todos los presentes, hastiados, aburridos ante el bochornoso espectáculo presentado. O el cine español, simplemente, con sus pésimas recaudaciones y pobrísimo interés.

El caso es que, en una noche, apenas pasó nada de interés. Como avisamos aquí, ni estuvo Pe, ni estuvo Almodóvar, ni estuvo prácticamente nadie. Pareció que los que vinieron lo hicieron por cumplir, por no tener nada mejor que hacer. Villaronga y su Pa negre se llevaron sus nueve Goya. Bien por ellos. Y el resto perdieron una noche de domingo. Buenos trabajos quedaron oscurecidos. Malos trabajos fueron, y eso estuvo bien, ignorados. En general, nadie le prestó atención. Al principio hubo huevos.. ¿Y al final? Ni eso. La noche más vacía, solitaria y final del triste cine español.

Y en Gran Bretaña...

Mientras el cine español celebraba su gran noche, el británico hacía lo propio. La película El discurso del rey triunfó en los BAFTA, al llevarse siete galardones de los 14 que aspiraba, entre ellos el de mejor filme y mejor actor, para Colin Firth, que compartía candidatura con el español Javier Bardem (por Biutiful). En la categoría de mejor director, el premio fue para el americano David Fincher por La red social. Y la americana Natalie Portman se hizo con el BAFTA a la mejor actriz por El cisne negro.

Internet es el presente

Álex de la Iglesia subió con cara de circunstancias. Balada triste se llevó dos. Pero el casi ex presidente de los Goya mandó un mensaje de unidad, de hermanamiento, de no sé sabe muy bien qué... "Recuerdo al origen de los Goya", dijo. "Su situación era tan grave como la nuestra", afirmó el casi ex presidente. "Puede parecer que llegamos peleados, pero todos estamos por lo mismo: la defensa del cine. Hacemos mucho ruido, pero porque hay muchas nueces. La discusión no es en vano, ni frívola. No hay marcha atrás. De las decisiones que tomemos ahora está en juego todo. Las reglas del juego han cambiado. Internet no es el futuro: es el presente".

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