La Junta de Andalucía clausura el asador 'rebelde' de Marbella por incumplir la ley antitabaco

Un camarero del Asador Guadalmina, junto al precinto de la Junta de Andalucía, tras el cierre del local.
Un camarero del Asador Guadalmina, junto al precinto de la Junta de Andalucía, tras el cierre del local.
Jon Nazca / Reuters

El Asador de Guadalmina de Marbella, que dejó fumar en el local en contra de la ley antitabaco, ha cerrado y su puerta de acceso ha quedado precintada, horas después de notificarle la Junta de Andalucía la clausura provisional, desoída inicialmente.

El propietario, José Eugenio Arias-Camisón, ha dado a conocer su decisión a los periodistas pasadas las 21:45 horas, tras lo que los clientes que estaban en el establecimiento han empezado a salir al exterior.

Ha explicado que ha aceptado finalmente cerrar por consejo de sus abogados, que le han indicado que la clausura será durante "una semana como máximo".

"Me iban a meter al calabozo"

El dueño del restaurante ha explicado que ha decidido cerrar el local "pensando en mi mujer y mis hijos", ya que "la policía judicial me ha dicho que de no hacerlo me meterían en el calabozo".

Arias-Camisón, que horas antes había señalado que sólo le cerraría su restaurante la Guardia Civil y con una orden judicial, finalmente ha escuchado los consejos de sus abogados, y ha clausurado el negocio sin necesidad de la citada orden judicial.

El propietario de asador, que abrió el local hace casi diez años, ha incidido en que la medida es "cautelar" y que la va a recurrir.

Arias-Camisón, que al salir del restaurante, ha anunciado que quiere abrir otro tipo de establecimiento sobre el que no ha especificado nada, y en el que se pueda fumar, ha criticado de nuevo al Gobierno central, al que ha identificado como "una dictadura como en la época de Franco".

En el momento de la clausura del establecimiento, unos veinte clientes, además del personal de plantilla, se encontraban en su interior.

Presencia policial

Dos agentes de la Policía Nacional se habían presentado cerca de las 19.00 horas en el local con objeto de clausurarlo, aunque no pudieron entrar porque el propietario no se lo permitió, alegando que carecían de una orden judicial.

Arias-Camisón sí dejó sin embargo acceder al establecimiento a dos inspectores de la delegación provincial de Salud de la Junta de Andalucía, que previamente habían entregado al encargado del restaurante el expediente de cierre.

Dicha decisión administrativa se basa en el incumplimiento de "todos los requerimientos que le ha hecho la Autoridad Sanitaria". EFE

Cierre provisional

El cierre se ha producido tras una jornada de tensión, luego de que la Junta anunciara por la mañana que iba a hacer efectiva la orden de cierre, con apoyo de agentes de la Policía Nacional. El local ha registrado una elevada afluencia de clientes y una nutrida presencia de medios de comunicación. Su propietario ha llegado procedente de Madrid, donde ha estado esta semana recogiendo firmas en apoyo de su insumisión.

Arias-Camisón ha manifestado que con el cierre de su local se comete "prevaricación". El hostelero, ha creado la asociación Reforma (de la Ley Antitabaco) o Ruina (de la Hostelería). Minutos antes de recibir la notificación, el propietario se negaba en rotundo a cerrar por voluntad propia diciendo que tendía que acudir "el Ejercito" a clausurarlo.

La Junta notificó hace unos días una propuesta de sanción de 145.000 euros para este establecimiento por falta muy grave al incumplir reiteradamente un requerimiento de la autoridad sanitaria, documento en el que también se le advertía del posible cierre del negocio. El despacho de abogados que asesora al dueño del restaurante considera "manifiestamente infundada en Derecho" la intención de la administración autonómica de sancionar al local, contra la que existe un plazo de quince días para presentar alegaciones.

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