El Vaticano está estudiando actualmente nuevos posibles milagros del beato Fray Leopoldo, que murió el 9 de febrero de hace 55 años, para iniciar el proceso para su canonización, que podría anunciarse en un plazo de aproximadamente seis meses.

Así lo ha asegurado a Europa Press el ministro provincial de los capuchinos andaluces, Fray Rafael Pozo, que ha señalado que el vicepostulador de la causa, Fray Alfonso Ramírez Peralbo, se encuentra en Roma presentando el último de los milagros del fraile capuchino de los que se tiene constancia.

Se trata del caso de una mujer granadina que estuvo ingresada en un hospital también de Granada y que fue sanada "milagrosamente" por mediación de Fray Leopoldo, según el padre Pozo, que no ha querido revelar más detalles al respecto.

Es "una gran noticia" en un día en el que se conmemora el aniversario de la muerte del fraile, el primero tras su beatificación, que ha congregado en su cripta a miles de personas provenientes de todas las provincias de Andalucía, de otros puntos de la geografía nacional y de allende las fronteras españolas, de países como Alemania.

"Es impresionante la expectación. No tenemos aún datos definitivos, pero creemos que se están superando todas las previsiones y que al final del día habremos recibido la visita de más de 25.000 personas", ha indicado Fray Rafael Pozo.

Con motivo del aniversario, como cada año, se ha oficiado una misa en memoria del fraile, en esta ocasión a cargo del cardenal y arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, que ha destacado la "humildad" del capuchino "que no sólo atrae a los creyentes".

"Los que han venido hoy pedirán cosas por ellos mismos, por su familia, o por su trabajo, pero sobre todo han venido atraídos porque era una persona sencilla, bondadosa. Después de tantos años lo que permanece es su modelo no sólo como cristiano, sino como persona de bien. Llegan atraídos, aunque no sean creyentes, por una figura que les habla de Dios", ha destacado Amigo Vallejo, para quien es "admirable" que cale la imagen de un "hombre honrado" en la ciudadanía "en estos tiempos de tantas contraposiciones".

Según ha recordado, Fray Leopoldo tenías unos "grandes valores humanos y religiosos" y "nunca fue crítico con los ricos, pero siempre defendió a los pobres" y "nunca hizo distinción de clases sociales, pero servía los que más lo necesitaban".

Beatificación y biografía

Fray Leopoldo fue beatificado el pasado 12 de septiembre en un acto que tuvo lugar en la Base Aérea de Armilla (Granada) al que asistieron más de 60.000 personas. Culminaba así un proceso iniciado hacía 64 años, y que tuvo como consecuencia primera que la Iglesia instituyera el 9 de febrero, fecha de su muerte, como el día del beato Fray Leopoldo.

Al altar habilitado para la ceremonia acudieron unos 150 religiosos, entre ellos el arzobispo titular de Sila y prefecto de la Congregación para la Causas de los Santos, Angelo Amato, el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, el vicepostulador de la Causa, fray Alfonso Ramírez, el cardenal arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, y el cardenal arzobispo de Toledo y prefecto de la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, monseñor Antonio Cañizares, el arzobispo castrense Juan del Río, y el arzobispo guatemalteco, de Santa Rosa de Lima, Bernabé Sagastune, entre otros.

Nacido en el pueblo de la Serranía de Ronda de Alpandeire (Málaga) el 24 de junio de 1864, Francisco Tomás, Fray Leopoldo, se dedicó en su niñez a cuidar un pequeño rebaño de ovejas y cabras y a arar la tierra, y años más tarde, el 16 de noviembre de 1899, tomó el hábito de los capuchinos en Sevilla, donde continúo trabajando en el huerto de los frailes.

En el otoño de 1903 se trasladó a Granada y desde un principio desempeñó el oficio de hortelano, con estancias alternativas en los conventos de esta ciudad, Sevilla y Antequera. En 1914 regresó para quedarse definitivamente a Granada. De limosnero, recorrió los pueblos de Andalucía Oriental y en ocasiones llegó a ser insultado y apedreado, aunque su devoción, especialmente por la Virgen, no cesaba. De hecho, cuando alguien le pedía un favor, siempre instaba al peticionario a rezar tres Ave Marías.

Tres años antes de su muerte cayó rodando por unas escaleras y sufrió fractura de fémur, y, tras una convalecencia hospitalaria, consiguió volver a caminar con ayuda de dos bastones y continuar con su vida contemplativa, pero ya en el convento. Fray Leopoldo falleció en la mañana del 9 de febrero de 1956, y multitud de fieles acudieron al convento a darle su último adiós. Desde entonces, cada año miles de devotos visitan la cripta en la que descansan sus restos, junto a los Jardines del Triunfo, en Granada capital.

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