La mujer acusada de matar a su hija discapacitada en agosto de 2009 en la capital murciana ha reconocido los hechos, conformándose, de este modo, con la petición del Ministerio Fiscal, que aunque ha rebajado su pena, le procede a imponer finalmente cinco años de prisión y 12 años de internamiento en un psiquiátrico por un delito de asesinato con la eximente incompleta de anomalía o alteración psíquica.

De este modo, el Jurado Popular que tenía previsto constituirse este miércoles, en la primera sesión de la vista oral, no ha llegado a efectuarse tras adherirse la defensa y la propia acusada al escrito de conclusiones provisionales del fiscal.

En un principio, el fiscal pedía diez años de prisión y 20 de internamiento en un centro psiquiátrico por tales delitos, mientras que en lo concerniente a la responsabilidad civil hacia el padre de la víctima, cuya cantidad se elevaba hasta los 48.000 euros, en el nuevo escrito se expone que "al no haberse personado en la causa ningún perjudicado, pese haberse intentado su localización, procede declarar la expresa reserva de acciones civiles, por los perjuicios morales, que pudieran corresponder a los mismos".

Los hechos se remontan al 5 de agosto de 2009, cuando la acusada, Liliya K, de 55 años y nacionalidad rusa, apuñaló con un cuchillo de cocina de 17 centímetros de hoja a su hija, de 30 años, mientras ésta dormía en su habitación.

Como consecuencia del apuñalamiento, la víctima, aquejada de una microcefalia, encefalopatía y parálisis cerebral infantil ligera, sufrió "un profundo corte en el cuello desde la zona derecha hasta la parte anterior del mismo, con seccionamiento de la yugular, que produjo la muerte poco después como consecuencia del shock hipovolémico secundario a la herida".

Según las conclusiones provisionales del fiscal, a las que ha tenido acceso Europa Press, la acusada padece "una alteración física consistente en un trastorno delirante de tipo paranoide con ideas de perjuicio y persecutorias que cursa, además, con una profunda disminución de sus facultades físicas y psíquicas", que desembocaron en el crimen final.

Una vez que la presunta asesina cometió el crimen, intentó suicidarse cuatro horas después mediante la ingesta de agua fuerte, que el fiscal estima que pudo ser salfumán o ácido clorhídrico, quedando ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital Reina Sofía.

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