Cantabria cuenta con una superficie cultivada con arándanos que alcanza ya las 28 hectáreas, una "alternativa agrícola" con amplias posibilidades de comercialización.

Así lo ha señalado este miércoles el consejero de Desarrollo Rural, Jesús Oria, durante la presentación en el Centro de Investigación y Formación Agrarias de Muriedas (CIFA) de la publicación "Los frutos del bosque o pequeños frutos en la Cornisa Cantábrica: el arándano".

El consejero ha destacado la adaptación de este producto a las características del suelo y el clima de Cantabria y su consideración como un alimento saludable cada vez más valorado por los consumidores.

En este sentido, ha hecho hincapié en el papel de la Asociación de Frutos del Bosque de Cantabria, para canalizar los intereses comunes de los productores de pequeños frutos en la Comunidad Autónoma.

Trabajo de investigación

La monografía presentada sobre los pequeños frutos es el octavo número de la serie técnica de publicaciones, una de las cuatro series del CIFA que edita la Consejería de Desarrollo Rural. Su autor es Juan Ignacio de Sebastián Palomares, coordinador de esta línea de investigación hasta el año 2009.

Sebastián ha desarrollado su actividad profesional en el antiguo Servicio de Extensión Agraria y, posteriormente, en el CIFA hasta el momento de su reciente jubilación. Desde la década de los 70 ha centrado su trabajo en la investigación y experimentación de los cultivos frutales.

El trabajo contenido en este libro se enmarca en una de las líneas de investigación agraria prioritarias, acordadas por el Consejo de Gobierno de Cantabria, que es la dirigida a la diversificación productiva de las explotaciones y, en concreto, la valoración del potencial productivo de especies y variedades tradicionales hortofrutícolas.

En el ámbito de esta línea de investigación, desde el año 2000, se ha venido desarrollando este proyecto de experimentación con distintas especies y variedades de pequeños frutos: frambuesa, zarzamora, arándano y grosella, en cooperación con distintas fincas colaboradoras repartidas por la geografía regional.

Oria ha recordado la posición "estratégica" que desempeña la población agraria tanto en la conservación del medio ambiente y el paisaje a él asociado, y "su contribución a la conservación del patrimonio arquitectónico y cultural". Además, ha incidido en la gran variabilidad del territorio de Cantabria que conduce a unas producciones agrarias diversificadas, que deberán generan, a su vez, una economía agraria más estable.

También ha recordado que para ser competitivos dentro de este marco es fundamental "el conocimiento y la innovación tecnológica" que permitan combinar la mejora de la eficiencia y la diversidad productiva.

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