Javier León de la Riva
Imagen de archivo del alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, famoso por sus polémicos comentarios. EP

José Luis Casarrubios, concejal del Partido Popular en Getafe (Madrid), se ríe de la propuesta de la concejala de obras, Cristina González, y le espeta que no sabe si "la ha escrito despierta o desnuda… Perdón, despierta o dormida, en qué estaría yo pensando", dice sonriente; pero los murmullos incómodos de la sala le hacen disculparse: "ha sido un error, disculpas"… más murmullos, la primera teniente de alcalde le pide que modere su lenguaje y Casarrubios tuerce el gesto. Ha pedido disculpas, qué más quieren.

Este espectáculo es habitual entre la clase política española (de otros países, como Italia, mejor no hablar). Llega el lapsus machista, el exabrupto que evidencia pensamientos reprimidos en público y se arma el jaleo. Uno ha quedado como lo que quizá sea. Pero, ¿a qué tanta sorpresa? ¿No son acaso los políticos un reflejo de la sociedad que los elige? ¿Son ellos más machistas que el resto o simplemente sucede que sus palabras tienen mayor repercusión?

Sea cual sea la respuesta, en los últimos años, los ciudadanos que rigen los asuntos públicos, elegidos por votación, y pagados mediante el dinero recaudado en los impuestos, han soltado llamativas perlas. La ropa, el aspecto físico, la situación civil, los gustos personales… cualquier excusa es buena para 'poner en su sitio' a una rival política. Cuanto ganaría la cámara, si usted, que es tan aficionada a disfrazarse, un día se vistiera de vicepresidenta

Miquel Ángel López, del Partido Socialista Catalán, con diversos cargos en Ayuntamiento de Barcelona, dijo lo que pensaba de Mónica Terribas, directora de TV3, en Facebook: "Seré muy grosero, pero la Terribas está mal follada. No puede ser que sea tan mala persona, tan tendenciosa, tan faltona". Y todo porque la periodista había hecho una entrevista al entonces presidente Montilla que no había sido del agrado de López.

El vicepresidente de la Generalitat Valenciana, Juan Cotino, durante un rifirrafe dialéctico con la diputada de Compromís, Mónica Oltra, dijo: "Tendría vergüenza, si fuera padre de tener una hija como ésta, pero como probablemente no lo conozca…".

Un clásico, por el número de veces que se ha repetido, y por lo ufano y dicharachero que se ha mostrado posteriormente su protagonista, que incluso presumió de que su ocurrencia le iba a dar votos, es el "Cada vez que veo esa cara y esos morritos pienso lo mismo" que el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva (PP), dijo sobre la ministra de Sanidad, Igualdad y Política Social, Leire Pajín.

Aunque el catálogo de las salidas de tono también tiene otras versiones más ligeras, pero igualmente significativas, como la que tuvo el ex ministro Zaplana al hablar de María Teresa Fernández de la Vega: "Cuánto ganaría la Cámara si usted, que es tan aficionada a disfrazarse de vez en cuando, un día, aunque sólo fuera un día, se vistiera de vicepresidenta de Gobierno y cumpliera con su obligación". O el "Señorita Trini" de Alfonso Guerra para referirse a la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez.