Sergio Vilela se convierte en "cartero del pasado" para seducir al Premio Nobel de Literatura 2010 en su nueva novela

Narra como se forja Mario en la estructura militar y literaria, en una época de la que "nunca había hablado con tanto detalle"
Mario Vargas Llosa En El Instituto Cervantes De Nueva York
Mario Vargas Llosa En El Instituto Cervantes De Nueva York
EP/SANTILLANA

El escritor peruano y director editorial del Grupo Planeta en Perú, Sergio Vilela, hace de "cartero del pasado" que "seduce" al Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, con la novela 'El cadete Vargas Llosa' (Alcalá Grupo Editorial), una historia real del origen de los inicios literarios del Premio Nobel forjados en el Colegio Militar Leoncio Prado.

En una entrevista concedida a Europa Press, Sergio Vilela declara que esta crónica-reportaje es "una búsqueda de la historia fundacional de Vargas Llosa", de modo que en dicho colegio militar germinan temas que le conmueven como el abuso, la violencia o la sexualidad desesperada. "Así nace su vocación literaria motivado por el encierro y tener que quedarse a veces sin salir el fin de semana", hecho que "le permite tener tiempo para leer libros, que será una manera de protegerse y escaparse del mundo militar en el que está", destaca el autor.

Por otro lado, "Vargas Llosa no va a conformarse con la estructura de poder que lo gobierna todo en esta época, en la década de 1950 en América latina con gobiernos militares", defiende Vilela, quien detalla que "la estructura militar era la que había tomado todo el poder y al convivir con ello se da cuenta de que las cosas son de una manera muy rígida y no hay razones para este autoritarismo, que le genera rechazo y escribiendo trata de buscar la manera de salir de esta estructura".

De esta manera, el Premio Nobel escribe cartas y novelas que vende uno de sus mejores amigos, "que es como su primer agente literario, porque él era tímido", agrega el cronista, quien al mismo tiempo argumenta que de este modo "Vargas Llosa y su amigo juntaban dinero y salían con las chicas". Aunque también relata otro pasaje en el que Vargas Llosa era "el autor intelectual de algunas cosas que perpetraba su amigo y por las que al final este último era castigado".

Cabe destacar que al comienzo Mario era "reticente" a la idea de entrar en el colegio militar, pero "después se da cuenta de que era una manera de alejarse de su padre", un hecho que Vilela marca como "definitivo", motivado porque "desde pequeño creía que su padre había muerto y no pudo conocerlo, y así había sido criado por sus tíos y abuelos, era un niño mimado".

Sin embargo, a los diez años cuando supo que su padre no había muerto, "se le cayó el mundo encima en ese momento y desde ese día su vida cambia para siempre". Y es que su padre "es muy duro en formas, un tanto agresivo verbalmente y defendía que la literatura ponía en peligro, la veía como una actividad para muertos de hambre, maricones o gente débil". Ante ello, "su padre quería sacarle de ese mundo y le mete en el colegio militar", narra Vilela.

No obstante, "Vargas Llosa se da cuenta de repente que no es tan malo el colegio y lo acepta, incluso se da cuenta que le gusta tanto la aventura militar que en un momento quiere ser marino", de modo que investiga y se prepara para la escuela marina, pero "su padre le dice que no entre, porque creía que eso no tenía vocación militar, iba a ser un desertor y le iba a tener que devolver todo el dinero al estado peruano", a ello también se unió "un tema de fechas, al nacer él en marzo y para entrar había que ser de enero".

"era tímido y no destacaba mucho"

Entre experiencias vividas, lecturas y pequeñas novelas escritas en el colegio militar se forja Mario Vargas Llosa, pero "era una persona tímida, tranquila y que no destaca mucho, pero que no se encuentra entre los débiles ni entre los fuertes". Además, Vilela lo define como "un excelente deportista", que si bien "no destacaba mucho en sus notas, como en literatura, que era de un nivel promedio, ni malo, ni brillante, pero en educación física tenía las mejores calificaciones".

En este sentido, el autor describe en este libro la etapa de formación de escritor del Premio Nobel y de la que hereda personajes "contaminados de esta época" y presentes en algunas de sus novelas como 'La ciudad y los perros', 'La Fiesta del Chivo' o 'El sueño del celta'. Para ello, "el conocimiento de Perú va a ser importante, porque era un niño de clase media acomodada al sur del país y en muy poco tiempo vive en muchos lugares, pero siempre dentro del círculo familiar que lo protege y es considerado como una especie de rey con todo los poderes", mientras que en el colegio militar "va a ser uno más dentro de una diversidad cultural, con alumnos de todas las razas y así se mezcla todo y descubre muchas cosas de su país".

En definitiva, Sergio Vilela expone que este trabajo que forma parte de la colección 'La vida real' de Alcalá Grupo Editorial es fruto de una investigación de varios años en la universidad, que "en una primera parte duró seis meses y me quedé con la gana de hacerle una entrevista a Vargas Llosa, pero posteriormente voy a Francia y me entero que hay un congreso sobre su obra con 50 especialistas sobre su vida, allí estaba Mario sentado en primera fila como si fuera un espectador que escuchaba, me conoció y se interesó y curioseó por el trabajo que contaba muchas cosas de sus amigos, era como un cartero del pasado que le sedujo".

Tras ello, empieza una relación entre ambos, al tiempo que Sergio entrevista a unos 50 excadetes de la promoción de Vargas Llosa, especialistas sobre su obra, su familia y amigos de toda su vida, "realmente accedí a un círculo muy cercano con voces de gente que lo conocen realmente y él habló de una época de la que nunca había hablado con tanto detalle".

Antes de presentarse el libro en España, esta misma semana, ya había sido publicado hace varios años en América, pero después de ello el autor trabaja en una exposición sobre la vida y obra de Vargas Llosa, "estuve trabajando en su biblioteca, con sus manuscritos para la muestra que se hizo en Perú —una muestra que se espera que venga este año a Madrid y Barcelona— y así vuelvo a ver varias veces más a Mario con lo que fortalezco muchas ideas y anécdotas que están en los últimos capítulos", que acaban con la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Literatura 2010 y la llegada al hotel.

Así concluye 'El cadete Vargas Llosa', una crónica-relato que al propio Mario, tras leerla, le ha "sorprendido e impresionado", tal y como cuenta Sergio, quien destaca de su compatriota "el trato familiar con todo el mundo, su sentido del humor y su generosidad que le distingue pese a todo lo que ha logrado".

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